Los bots y trolls atentan contra la libertad de expresión, afirman desde Reporteros sin Fronteras

La posibilidad de crear, invirtiendo unos pocos dólares, un ejército comunicacional integrado por perfiles que replican mensajes de manera automática en las redes sociales es una de las actividades que pueden considerarse cómo “atentado” contra la libertad de expresión y contra el periodismo, afirmaron desde la asociación Reporteros Sin Fronteras (RSF).
“Las empresas que ofrecen vender cuentas falsas corren el riesgo de convertirse en los nuevos enemigos de Internet y de la libertad de información” y son técnicas “que se utilizan sobre todo para acosar a los periodistas online o para desacreditar sus mensajes mediante la difusión de información falsa”, señalaron en un comunicado.
RSF citó una investigación publicada en el New York Times en la que se afirmó que figuras públicas de la talla del presidente de Ecuador, Lenin Moreno, compraron estos servicios a Devumi, una de las mayores compañías que venden cuentas falsas para redes sociales.
En ese artículo se afirmó que conseguir 10 mil retwitts apócrifos sólo cuesta 45 dólares.
Estos bots que replican los contenidos de una cuenta son también pagados por los “trolls”, aquellos usuarios reales que utilizan las redes para atacar los puntos de vista o la información que otros pudieran publicar.
“Hay preocupación por la proliferación de métodos automatizados y planificados para silenciar a periodistas de todo el mundo. Los depredadores inflan artificialmente el número de sus seguidores para desacreditar el discurso de los periodistas ‘ahogándolos’ en información falsa” señaló Elodie Vialle, responsable de la oficina de Periodismo y Tecnología de RSF.
Desde la asociación describieron “métodos” que estos “ejércitos” emplean contra los periodistas: desde la desacreditación del periodista (doxxing) hasta la duplicación de perfiles para difundir información falsa (double switch).
“Las empresas que proponen vender seguidores falsos no deben ser cómplices de la censura a escala mundial. Tienen que tener cuidado de no incorporarse a la lista de nuevos enemigos de Internet”, concluyó Vialle.

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