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Los celulares inteligentes podrían aumentar el riesgo de depresión en adultos mayores, según un estudio

Una investigación reveló que el impacto de los smartphones en la salud mental de las personas mayores depende, en gran medida, del uso que les den. Mientras algunas actividades fortalecen el bienestar, otras podrían incrementar el riesgo de síntomas depresivos.

El uso de teléfonos inteligentes podría influir en la salud mental de los adultos mayores, aunque no siempre de la misma manera. Un nuevo estudio advirtió que determinadas formas de utilizar estos dispositivos pueden aumentar el riesgo de depresión, mientras que otras contribuyen a reducir el aislamiento social y mejorar el bienestar emocional.

La investigación, difundida por HealthDay y publicada por Infobae Salud, concluyó que el efecto de los smartphones depende menos del tiempo de uso y más del tipo de actividades que realizan los usuarios.

El uso que se le da al celular marca la diferencia

Los investigadores observaron que las personas mayores que utilizan el teléfono principalmente para comunicarse con familiares y amigos, realizar videollamadas, acceder a servicios de salud o mantenerse activas socialmente presentan mejores indicadores de bienestar.

En cambio, un uso más pasivo o centrado en el consumo excesivo de determinados contenidos puede favorecer sentimientos de soledad, aislamiento y síntomas compatibles con la depresión.

La tecnología también puede ser una aliada

Los especialistas remarcaron que los teléfonos inteligentes no representan un riesgo por sí mismos. De hecho, cuando son utilizados como herramientas para mantener vínculos sociales, estimular la actividad cognitiva o facilitar el acceso a información y servicios, pueden convertirse en un factor protector para la salud mental.

En ese sentido, sostuvieron que promover la alfabetización digital entre los adultos mayores podría potenciar los beneficios de estas tecnologías y reducir los riesgos asociados a un uso inadecuado.

Un desafío frente al envejecimiento de la población

El estudio cobra relevancia en un contexto en el que cada vez más personas mayores incorporan teléfonos inteligentes a su vida cotidiana.

Los investigadores consideran que comprender cómo interactúan los adultos mayores con estas herramientas será clave para diseñar estrategias de prevención de la depresión y fomentar un envejecimiento más saludable.

No es el tiempo, sino la calidad del uso

Los autores enfatizaron que el objetivo no debe ser desalentar el uso de los smartphones, sino promover hábitos digitales saludables.

La evidencia sugiere que aprovechar estas tecnologías para fortalecer las relaciones sociales y acceder a recursos útiles puede tener un efecto positivo, mientras que un uso poco activo o aislado podría generar consecuencias negativas sobre el estado de ánimo.

Síntesis

Un estudio advirtió que los teléfonos inteligentes pueden aumentar el riesgo de depresión en los adultos mayores dependiendo del uso que se les dé. Mientras las herramientas de comunicación y acceso a servicios favorecen el bienestar, un uso pasivo o aislado podría afectar negativamente la salud mental.Una investigación reveló que el impacto de los smartphones en la salud mental de las personas mayores depende, en gran medida, del uso que les den. Mientras algunas actividades fortalecen el bienestar, otras podrían incrementar el riesgo de síntomas depresivos.

El uso de teléfonos inteligentes podría influir en la salud mental de los adultos mayores, aunque no siempre de la misma manera. Un nuevo estudio advirtió que determinadas formas de utilizar estos dispositivos pueden aumentar el riesgo de depresión, mientras que otras contribuyen a reducir el aislamiento social y mejorar el bienestar emocional.

La investigación, difundida por HealthDay y publicada por Infobae Salud, concluyó que el efecto de los smartphones depende menos del tiempo de uso y más del tipo de actividades que realizan los usuarios.

El uso que se le da al celular marca la diferencia

Los investigadores observaron que las personas mayores que utilizan el teléfono principalmente para comunicarse con familiares y amigos, realizar videollamadas, acceder a servicios de salud o mantenerse activas socialmente presentan mejores indicadores de bienestar.

En cambio, un uso más pasivo o centrado en el consumo excesivo de determinados contenidos puede favorecer sentimientos de soledad, aislamiento y síntomas compatibles con la depresión.

La tecnología también puede ser una aliada

Los especialistas remarcaron que los teléfonos inteligentes no representan un riesgo por sí mismos. De hecho, cuando son utilizados como herramientas para mantener vínculos sociales, estimular la actividad cognitiva o facilitar el acceso a información y servicios, pueden convertirse en un factor protector para la salud mental.

En ese sentido, sostuvieron que promover la alfabetización digital entre los adultos mayores podría potenciar los beneficios de estas tecnologías y reducir los riesgos asociados a un uso inadecuado.

Un desafío frente al envejecimiento de la población

El estudio cobra relevancia en un contexto en el que cada vez más personas mayores incorporan teléfonos inteligentes a su vida cotidiana.

Los investigadores consideran que comprender cómo interactúan los adultos mayores con estas herramientas será clave para diseñar estrategias de prevención de la depresión y fomentar un envejecimiento más saludable.

No es el tiempo, sino la calidad del uso

Los autores enfatizaron que el objetivo no debe ser desalentar el uso de los smartphones, sino promover hábitos digitales saludables.

La evidencia sugiere que aprovechar estas tecnologías para fortalecer las relaciones sociales y acceder a recursos útiles puede tener un efecto positivo, mientras que un uso poco activo o aislado podría generar consecuencias negativas sobre el estado de ánimo.

Síntesis

Un estudio advirtió que los teléfonos inteligentes pueden aumentar el riesgo de depresión en los adultos mayores dependiendo del uso que se les dé. Mientras las herramientas de comunicación y acceso a servicios favorecen el bienestar, un uso pasivo o aislado podría afectar negativamente la salud mental.

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