Aunque la inflación volvió a desacelerarse durante junio, el costo de cubrir las necesidades básicas de un hogar argentino continuó en aumento. El INDEC informó que una familia tipo necesitó más de $1,5 millones para superar la línea de pobreza y casi $690.000 para no caer en la indigencia.
La desaceleración de la inflación no alcanzó para aliviar el bolsillo de los argentinos. Durante junio, el costo de sostener un nivel de vida por encima de la línea de pobreza volvió a incrementarse y obligó a las familias a destinar más recursos para cubrir gastos esenciales.
Según el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la Canasta Básica Total (CBT) aumentó 1,6% respecto de mayo, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una suba de 1,3%. Ambos indicadores crecieron por debajo de la inflación mensual, que fue del 1,9%, aunque continúan reflejando el elevado costo que representa llegar a fin de mes.
Más de un millón y medio de pesos para no ser pobre
Con los valores correspondientes a junio, una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores necesitó $1.531.473 para ubicarse por encima de la línea de pobreza.
Al mismo tiempo, ese mismo hogar debió contar con $689.853 únicamente para cubrir la alimentación mínima necesaria y evitar caer en situación de indigencia.
Estos valores se actualizan todos los meses y son utilizados por el INDEC como referencia para medir la evolución de la pobreza y la indigencia en la Argentina.
La desaceleración no cambia la realidad cotidiana
Si bien el ritmo de aumento de las canastas fue inferior al registrado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), especialistas advierten que la desaceleración de la inflación no implica una mejora inmediata en el poder adquisitivo.
Para millones de familias, el principal desafío continúa siendo que los ingresos evolucionen al mismo ritmo que el costo de vida.
Los alimentos, los servicios públicos, el transporte, la educación y la salud siguen representando una porción cada vez más importante del presupuesto mensual de los hogares.
Qué contempla cada indicador
La Canasta Básica Alimentaria reúne exclusivamente los productos necesarios para satisfacer los requerimientos nutricionales mínimos de una familia y determina el umbral de la indigencia.
La Canasta Básica Total, en cambio, incorpora además otros gastos indispensables como vestimenta, transporte, salud, educación, higiene y servicios básicos, convirtiéndose en el indicador que establece la línea oficial de pobreza.
Un problema que va más allá de los precios
El aumento de la canasta básica vuelve a poner en evidencia una realidad que atraviesa a gran parte del país: cada vez son más los hogares que deben reorganizar sus gastos para sostener el consumo básico.
En provincias como Jujuy y el resto del NOA, donde los salarios promedio suelen ubicarse por debajo de los grandes centros urbanos y la informalidad laboral mantiene niveles elevados, el impacto del incremento del costo de vida adquiere una dimensión todavía mayor.
A ello se suma la dificultad para acceder al crédito, especialmente para las familias que buscan comprar una vivienda o financiar proyectos personales, una situación que limita aún más las posibilidades de mejorar la economía doméstica.
El desafío sigue siendo recuperar el poder de compra
Aunque los indicadores muestran una desaceleración en la velocidad con la que aumentan los precios, el costo de sostener una vida por encima de la pobreza continúa creciendo mes tras mes.
El desafío para los próximos meses será que esa moderación de la inflación pueda traducirse también en una recuperación del poder adquisitivo de los salarios, las jubilaciones y los ingresos de los trabajadores independientes.
Síntesis
El INDEC informó que una familia tipo necesitó $1.531.473 durante junio para no ser considerada pobre y $689.853 para no caer en la indigencia. Si bien tanto la Canasta Básica Total como la Alimentaria aumentaron por debajo de la inflación mensual, el costo de cubrir las necesidades esenciales continúa en ascenso y mantiene bajo presión el presupuesto de millones de hogares argentinos, especialmente en regiones como el NOA.

