El debate volvió a instalarse tras publicaciones internacionales que señalaron al país como “uno de los más racistas del mundo”. Una historiadora analizó los orígenes del orden racial argentino, el rol de la inmigración y las desigualdades que persisten desde la etapa colonial.
La discusión sobre el racismo en Argentina volvió a tomar relevancia luego de que en las últimas semanas circularan en redes sociales y medios internacionales acusaciones que describieron al país como “uno de los más racistas del mundo”. El planteo generó un debate sobre la identidad nacional, la historia argentina y la influencia de los procesos migratorios en la conformación de la sociedad.
En ese contexto, la historiadora Milena Acosta analizó los orígenes del racismo en el país y sostuvo que para comprender el fenómeno es necesario revisar la construcción histórica de la Argentina, desde la etapa colonial hasta la conformación del Estado moderno.
La inmigración masiva y la construcción de la Argentina moderna
Uno de los puntos centrales del análisis fue el impacto de las grandes olas migratorias que llegaron al país durante los siglos XIX y XX.
“La inmigración masiva de muchos y diversos orígenes tuvo un impacto mayúsculo”, explicó Acosta, quien señaló que la llegada de millones de personas desde Europa transformó la composición social, económica y cultural de la Argentina.
Sin embargo, la especialista advirtió que ese proceso también estuvo atravesado por ideas de jerarquización social propias de la época, donde ciertos grupos fueron considerados superiores a otros.
Según explicó, el proyecto de organización nacional estuvo vinculado al concepto del “crisol de razas”, una idea que buscaba integrar las diferencias dentro de una identidad común, pero que también tendió a invisibilizar parte de las raíces indígenas y afroargentinas.
El legado colonial y las desigualdades actuales
Acosta remarcó que el racismo no puede analizarse únicamente como una cuestión individual, sino como un fenómeno histórico relacionado con estructuras sociales heredadas.
“La desigualdad era legal” durante el orden colonial, explicó la historiadora, al referirse a un sistema donde la población europea, blanca y cristiana ocupaba una posición dominante frente a pueblos indígenas y afrodescendientes.
Para la especialista, algunas de esas diferencias continúan presentes en la actualidad a través de desigualdades económicas, territoriales y sociales.
“La pobreza en Argentina tiene color”, afirmó, al señalar que determinados grupos continúan enfrentando mayores dificultades de acceso a recursos y oportunidades.
El rol de la educación pública como herramienta de igualdad
Uno de los aspectos destacados por Acosta fue el papel histórico de la educación pública argentina como mecanismo de integración social.
Según la historiadora, la escuela pública funcionó como un “vector de igualdad” capaz de reducir diferencias de origen y favorecer la construcción de una ciudadanía común.
En ese sentido, planteó la importancia de defender y fortalecer las herramientas educativas para evitar que las desigualdades históricas continúen reproduciéndose.
La invisibilización de las comunidades afroargentinas e indígenas
Otro de los ejes del debate fue la presencia de comunidades que, según especialistas, quedaron relegadas dentro del relato tradicional de la historia argentina.
Acosta señaló que las comunidades afroargentinas y afrodescendientes fueron marginadas tanto durante la etapa colonial como durante la organización republicana, quedando reducidas muchas veces a un lugar secundario dentro de la memoria colectiva.
También destacó que la narrativa de “civilización y barbarie” tuvo una fuerte influencia en la forma en que distintos grupos fueron representados históricamente.
Un debate que continúa abierto
La discusión sobre el racismo en Argentina volvió a instalar preguntas sobre cómo se construyó la identidad nacional y qué aspectos de esa historia todavía necesitan ser revisados.
Mientras algunos sectores consideran que las acusaciones internacionales simplifican una realidad compleja, investigadores y especialistas plantean que reconocer los problemas históricos no implica negar los aportes culturales de la inmigración ni la diversidad que forma parte del país.
Argentina fue construida por múltiples corrientes migratorias, pueblos originarios, comunidades afrodescendientes y diferentes identidades que conforman una sociedad diversa. El desafío actual, señalan los especialistas, es comprender esa historia completa para construir una mirada más amplia sobre el presente.

