El café dejó de ser considerado un enemigo del corazón. La evidencia científica más reciente sostiene que un consumo moderado puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, aunque los especialistas advierten que la cantidad y la forma de prepararlo son determinantes.
Durante años, el café estuvo rodeado de mitos vinculados a posibles efectos negativos sobre el corazón. Sin embargo, las investigaciones más recientes cambiaron esa percepción y hoy existe un creciente consenso entre cardiólogos y especialistas en nutrición: consumido con moderación, el café puede formar parte de un estilo de vida saludable e incluso aportar beneficios para la salud cardiovascular.
Los estudios analizados por expertos en salud cardiovascular muestran que las personas que beben café de manera habitual presentan un menor riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo 2, además de registrar una menor mortalidad por distintas causas.
¿Cuántas tazas recomiendan los especialistas?
La mayoría de los expertos coincide en que el rango más beneficioso se encuentra entre dos y cuatro tazas de café por día. En ese nivel de consumo se observaron los principales efectos protectores sobre el sistema cardiovascular, sin que aumente el riesgo para la mayoría de los adultos sanos.
Además, la Asociación Americana del Corazón (AHA) señala que una ingesta de hasta 400 miligramos de cafeína diarios, equivalente aproximadamente a cuatro o cinco tazas de café filtrado, es segura para la mayoría de las personas adultas.
No obstante, los especialistas aclaran que la tolerancia a la cafeína varía según cada persona. Factores como la edad, la genética, el embarazo, la presencia de hipertensión o determinadas enfermedades pueden hacer necesario reducir esa cantidad.
Los beneficios que encontró la ciencia
Entre los principales efectos positivos asociados al consumo moderado de café se destacan:
- Menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Reducción de la probabilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.
- Menor incidencia de diabetes tipo 2.
- Disminución del riesgo de insuficiencia cardíaca en algunos grupos.
- Aporte de antioxidantes y compuestos antiinflamatorios.
- Mejor sensibilidad a la insulina y protección de los vasos sanguíneos.
Diversos investigadores sostienen que estos beneficios no dependen únicamente de la cafeína. El café contiene cientos de compuestos bioactivos, entre ellos polifenoles y antioxidantes, que ayudan a combatir el estrés oxidativo y la inflamación, dos factores estrechamente relacionados con las enfermedades cardiovasculares.
También favorece la salud intestinal
Las investigaciones recientes también encontraron efectos positivos sobre la microbiota intestinal.
Según el epidemiólogo y experto en microbiota Tim Spector, las personas que consumen café regularmente presentan una mayor diversidad de bacterias beneficiosas en el intestino. Incluso se identificó una bacteria, Lawsonibacter asaccharolyticus, que aparece con mucha mayor frecuencia entre quienes toman café y que estaría relacionada con mecanismos antiinflamatorios.
Además, una taza de café filtrado aporta alrededor de 1,5 gramos de fibra soluble, un componente que también contribuye al equilibrio del sistema digestivo.
Cómo tomarlo para aprovechar sus beneficios
Los especialistas también remarcan que no todos los cafés ofrecen el mismo perfil saludable.
El café filtrado suele ser la opción más recomendada porque reduce la presencia de cafestol, una sustancia que puede elevar el colesterol LDL (“colesterol malo”) cuando se consume en exceso mediante preparaciones sin filtro, como el café turco o algunas variedades de espresso.
También aconsejan evitar agregar grandes cantidades de azúcar, crema, jarabes o productos ultraprocesados, ya que esos ingredientes pueden disminuir los beneficios asociados al consumo de café.
Un hábito saludable, pero con moderación
Aunque la evidencia científica respalda el consumo moderado de café, los médicos recuerdan que no existe una recomendación universal.
Las personas que experimentan palpitaciones, ansiedad, insomnio o sensibilidad a la cafeína deberían consultar con un profesional antes de incrementar su consumo. Del mismo modo, quienes padecen enfermedades cardiovasculares, hipertensión no controlada o se encuentran embarazadas necesitan una evaluación individual para determinar cuál es la cantidad adecuada.
El consenso actual es claro: para la mayoría de los adultos sanos, entre dos y cuatro tazas diarias forman parte de un consumo seguro y potencialmente beneficioso, siempre que el café se integre a una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable.

