Se acabó el amor: los carpinchos de Nordelta, de íconos virales a animales incómodos
Durante años fueron postales simpáticas, protagonistas de memes, peluches, muñecos y remeras. Los carpinchos de Nordelta pasaron de ser un atractivo viral y casi turístico a convertirse, de un día para otro, en un problema a trasladar. El amor duró mientras fue fotogénico.
Este lunes, agrupaciones ambientalistas y vecinas y vecinos denunciaron el inicio inminente de un operativo para capturar y trasladar carpinchos, una medida que —según advierten— viola una cautelar judicial vigente que protege a la especie.
De fenómeno viral a estorbo urbano
Desde la organización Carpinchos Nordelta Somos Su Voz alertaron que la Dirección de Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires colocó jaulas trampa para capturar a los animales.
“En lugar de protegerlos, se colocaron jaulas para atraparlos y sacarlos de su hábitat”, denunciaron.
El operativo apunta a trasladar unos 30 ejemplares a una futura reserva privada en Tigre. El dato no es menor: se capturarían machos adultos, mientras que hembras preñadas y crías quedarían atrás, fragmentando los grupos familiares.
Cuando el barrio llegó después
Desde la madrugada del domingo, ambientalistas y residentes permanecen concentrados en el barrio Silvestre, en la entrada sur de Nordelta, para impedir el desalojo. Lo hacen, además, con una cautelar judicial en la mano.
Sin embargo, pese a la apelación vigente, este lunes la Justicia habría autorizado avanzar con los procedimientos.

El argumento oficial: los carpinchos “generan conflictos”. El dato omitido: el barrio se construyó sobre su hábitat.
Rampas en lugar de jaulas
Nora Portella, vecina de Nordelta, fue directa:
“Este es su hogar. Quien compra acá sabe que convive con fauna silvestre”.
El problema, señalan quienes viven en la zona, no son los carpinchos, sino la falta de infraestructura básica, como rampas que permitan a los animales salir de los espejos de agua.
Hoy, muchos mueren ahogados por cercos, muros y lagos artificiales diseñados sin contemplar la fauna preexistente.
La Justicia ya había hablado
En noviembre, la Cámara de Apelación en lo Contencioso Administrativo de San Martín fue clara:
- Prohibió la castración química con productos no autorizados
- Frenó intervenciones experimentales
- Ordenó suspender obras que alteren lagos, costas y vegetación nativa
También dejó sin efecto rellenos, drenajes y cualquier infraestructura destinada a encerrar o desplazar animales.
Del peluche al problema
Los carpinchos que ayer vendían ternura, hoy estorban.
Los mismos que llegaron a jugueterías, redes sociales y campañas publicitarias, ahora parecen haber perdido su encanto.
El mensaje es claro:
cuando la naturaleza deja de ser decorativa, el amor se termina. Y las jaulas aparecen.
