Importar celulares será más barato: cuándo se notará en los precios
El Gobierno nacional oficializó que desde el jueves 15 de enero los teléfonos celulares importados dejarán de pagar aranceles aduaneros, en el marco de una política orientada a fomentar la competencia y reducir los precios al consumidor.
La medida se enmarca en el Decreto 333/2025, que había reducido gradualmente estos derechos de importación y que ahora elimina totalmente la tasa aduanera para celulares importados, llevando la alícuota a 0% a partir de esa fecha.
Expectativas de precios más bajos
Distintas estimaciones del sector privado apuntan a que los valores podrían disminuir alrededor de un 10% en forma inicial, aunque el efecto podría intensificarse en los meses siguientes —especialmente a partir de febrero— a medida que ingresen al país nuevos lotes de dispositivos sin aranceles.
La eliminación de los aranceles aduaneros es solo una parte del cambio impositivo que impulsa el Ejecutivo: también se han reducido impuestos internos tanto para productos importados como para los fabricados localmente en provincias como Tierra del Fuego, con el objetivo de dinamizar el mercado tecnológico local.
Impactos y consideraciones del sector
Aunque se prevé una caída de precios al consumidor, analistas y representantes del sector señalaron que los equipos seguirán siendo costosos en Argentina comparados con países vecinos como Chile o Paraguay, debido a otros tributos vigentes —como el IVA y otros impuestos internos— que aún impactan en el precio final.
Además, desde la industria advirtieron que la competencia con los productos importados podría generar presión sobre la producción local, especialmente en la región de Tierra del Fuego, donde se ensamblan muchos de los dispositivos que se comercializan en el país.
Objetivos de la medida
El Gobierno explicó que la eliminación de aranceles busca:
Facilitar el acceso a tecnología, especialmente en un contexto donde los dispositivos móviles forman parte esencial de la conectividad y la comunicación cotidiana.
Incrementar la competencia entre importadores y fabricantes.
Reducir los precios de mercado para los consumidores.
