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El consumo familiar cayó 3% en el primer trimestre y preocupa el impacto en los sectores más vulnerables

El consumo de los hogares volvió a mostrar señales de debilidad en el arranque de 2026. Según un informe privado, cayó 3% en el primer trimestre respecto de los últimos tres meses de 2025 y acumuló una baja del 10% interanual.

El consumo no logra recuperarse

De acuerdo al Indicador de Consumo Familiar (ICF) elaborado por la consultora Poliarquía, el primer trimestre cerró con 118 puntos, lo que representa una caída de 3% frente al trimestre anterior. Además, el indicador retrocedió 10% en comparación con el mismo período de 2025.

El informe señala que el consumo cayó en tres de los últimos cuatro trimestres y que todavía no aparecen señales claras de recuperación sostenida.


Los sectores más afectados

El mayor impacto se observó en los hogares de menores ingresos y en el Gran Buenos Aires, donde el deterioro del consumo fue más fuerte. También se registraron mayores dificultades entre mujeres, especialmente mayores de 50 años, personas con bajo nivel educativo y familias con menor poder adquisitivo.

En cambio, hubo una mejor evolución entre hombres, menores de 50 años, personas con estudios medios o superiores y habitantes del interior del país y de la Ciudad de Buenos Aires.


Qué rubros muestran más deterioro

La caída del consumo también se refleja en las ventas minoristas. Según datos de CAME, las ventas pymes acumulan una baja de 3,6% en lo que va del año. Los sectores más golpeados son perfumería, bazar, decoración, muebles y alimentos y bebidas.

En alimentos, el escenario sigue siendo especialmente delicado. En marzo, el rubro subió 3,4%, igual que la inflación general, y acumuló un alza de 11,8% en el primer trimestre. Carnes, pollo, frutas y productos básicos volvieron a liderar los aumentos.


Inflación, salarios y costo de vida

La pérdida de poder adquisitivo aparece como uno de los factores centrales detrás de la caída del consumo.

En marzo, una familia tipo necesitó más de $1.434.000 para no ser pobre, mientras que para no caer en la indigencia necesitó al menos $658.011.

Al mismo tiempo, la inflación de marzo fue de 3,4% y acumuló 9,4% en el primer trimestre, lo que sigue presionando sobre los ingresos y limita la capacidad de compra de los hogares.


Un escenario desigual

Pese a la caída general, el informe muestra una fuerte diferencia entre sectores sociales y regiones.

Mientras algunas actividades vinculadas al agro, la minería y los servicios financieros muestran recuperación, el consumo masivo continúa débil y golpea con mayor fuerza a los sectores populares.

La evolución del consumo durante los próximos meses será clave para determinar si la economía logra trasladar la mejora de algunos sectores a la vida cotidiana de las familias.

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