Por qué el trabajo híbrido gana terreno frente a la presencialidad
Un estudio de la Universidad de San Andrés reveló que el regreso intensivo a la oficina incrementa el cansancio, no mejora la productividad y profundiza desigualdades vinculadas a tareas de cuidado. Los esquemas híbridos aparecen como el modelo más equilibrado para las organizaciones.
El trabajo híbrido gana terreno frente a la presencialidad porque permite combinar flexibilidad, bienestar y productividad sin resignar los beneficios del encuentro cara a cara. Mientras el home office reduce tiempos de traslado, mejora el equilibrio entre la vida personal y laboral y disminuye el cansancio, la presencialidad sigue siendo valiosa para actividades puntuales como reuniones estratégicas, integración de equipos y networking.
Durante años, la oficina fue considerada el centro natural del trabajo profesional. Allí se construían carreras, se tomaban decisiones y se asociaba la productividad con la presencia física. Sin embargo, la pandemia transformó esa lógica y abrió paso a nuevas formas de organización laboral que hoy siguen generando debate.

Un estudio realizado por la Comunidad de Mujeres en Negocios de la Universidad de San Andrés aporta datos concretos sobre cómo impactan las distintas modalidades de trabajo en el bienestar, la productividad y la equidad.
La investigación se basó en una encuesta a 177 profesionales de organizaciones intensivas en conocimiento, en su mayoría con perfiles de gerencia, dirección, jefatura y seniority. Además, se complementó con entrevistas a ejecutivos de distintas industrias.
Uno de los hallazgos más contundentes es que el trabajo remoto mejora el bienestar general. El 86% de las personas encuestadas afirmó sentirse mejor trabajando a distancia, mientras que el 88% consideró que la presencialidad incrementa el cansancio semanal.
El efecto es aún más marcado entre quienes tienen hijos o personas a cargo, ya que la flexibilidad permite articular mejor las responsabilidades laborales con las tareas de cuidado. En ese grupo, la percepción positiva del trabajo remoto es significativamente mayor.
La investigación también cuestiona uno de los argumentos más frecuentes detrás de la vuelta a la oficina: la idea de que en presencial se trabaja más y mejor.
Según los resultados, el 78% de las personas se percibe más productiva trabajando de manera remota, frente a solo un 46% que considera que rinde más en un esquema presencial. Para los especialistas, la productividad depende mucho más de la claridad de objetivos, la autonomía y la organización de las tareas que de la presencia física.
No obstante, el informe aclara que no todas las actividades funcionan igual en remoto. El trabajo que requiere concentración profunda suele realizarse mejor desde casa, mientras que tareas como el onboarding, la integración de equipos, las negociaciones, el mentoreo y el networking encuentran más valor en la presencialidad.
En ese sentido, el estudio concluye que la oficina sigue siendo importante, pero ya no como un lugar obligatorio para todas las tareas, sino como un espacio pensado para encuentros estratégicos, creatividad, construcción de vínculos y cultura organizacional.
Otro de los puntos destacados tiene que ver con la desigualdad. El 74% de las personas consultadas consideró que la presencialidad aumenta las diferencias vinculadas a las tareas de cuidado y casi la mitad sostuvo que la modalidad de trabajo impacta de manera distinta según el género.
Las mujeres, especialmente aquellas con hijos o responsabilidades familiares, son quienes más sienten el peso de los esquemas rígidos de presencialidad. Además, el informe señala que muchas veces ellas se sienten menos cómodas para pedir flexibilidad, aun cuando las empresas ofrecen políticas formales.
Frente a este escenario, el trabajo híbrido aparece como la alternativa más equilibrada. Combina la flexibilidad del remoto con instancias presenciales que aportan valor, sin caer en esquemas rígidos que afectan el bienestar o la productividad.
Para los especialistas, el verdadero desafío ya no pasa por elegir entre remoto o presencial, sino por diseñar modelos de trabajo más inteligentes, adaptados a las necesidades de las personas y a las nuevas dinámicas de las organizaciones.
