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El 83% de los jóvenes se siente desmotivado en el trabajo y ya no prioriza ascender

Un informe reveló que la mayoría de los empleados jóvenes trabaja en “piloto automático”, rechaza promociones si afectan su bienestar y prioriza la flexibilidad antes que un mejor cargo.

El 83% de los trabajadores jóvenes en Argentina experimenta o experimentó desmotivación, aburrimiento o desconexión en su empleo, según distintos estudios privados que analizan el vínculo de las nuevas generaciones con el trabajo. El fenómeno impacta directamente en la productividad, la innovación y las posibilidades de crecimiento dentro de las empresas.

Además, seis de cada diez empleados dejaron de aspirar a ascender profesionalmente, mientras que el 55% asegura que rechazaría una promoción si eso afectara su bienestar o su vida personal.

Por qué los jóvenes ya no quieren ascender

Uno de los principales motivos detrás de esta tendencia es que los aumentos salariales vinculados a una promoción dejaron de resultar atractivos.

Mónica Pérez Callejo explicó que los incrementos salariales en los cargos medios y altos ya no logran compensar las nuevas exigencias laborales.

Según la especialista, muchas personas sienten que asumir más responsabilidades implica más estrés, menos tiempo libre y una mejora económica insuficiente frente al costo de vida.

Por eso, el concepto de éxito profesional comenzó a cambiar, especialmente entre los más jóvenes.

La Generación Z prioriza el bienestar y la flexibilidad

Distintos estudios muestran que la Generación Z prioriza el equilibrio entre vida personal y trabajo por encima de las promociones jerárquicas.

Una encuesta de Adecco reveló que el 73% de los centennials valora más la flexibilidad horaria, el tiempo libre y los ambientes saludables que la posibilidad de ascender dentro de una empresa.

Además, el 65% aseguró haber rechazado trabajos que exigían presencialidad obligatoria o jornadas rígidas.

Las empresas enfrentan nuevos desafíos

Este cambio de mentalidad generó tensiones dentro de muchas organizaciones, donde todavía predominan estructuras tradicionales y esquemas basados en la presencialidad.

Mientras los directivos suelen asociar la oficina con compromiso y productividad, los trabajadores jóvenes consideran que pueden rendir mejor con mayor autonomía y objetivos claros.

Domenec Gilabert advirtió que esta tendencia se mantendrá al menos durante los próximos años y que las empresas deberán adaptarse si quieren retener talento.

La productividad y la innovación, en riesgo

Los especialistas alertan que la desconexión de los empleados con la cultura corporativa puede afectar seriamente el rendimiento de las empresas.

La falta de motivación, el trabajo en piloto automático y la escasa identificación con los objetivos de una organización generan menor productividad, menos innovación y mayores niveles de rotación.

Por eso, cada vez más compañías apuestan por modelos híbridos, formación continua, coaching organizacional y mejores políticas de conciliación laboral para responder a las nuevas demandas de los trabajadores jóvenes.

El éxito laboral ya no se mide solo por el cargo

El modelo tradicional de éxito basado en ascensos, jerarquía y largas jornadas laborales pierde fuerza frente a una generación que pone en primer lugar la calidad de vida.

Para muchos jóvenes, el trabajo dejó de ser el eje central de su identidad y pasó a ser una herramienta para sostener otros proyectos personales, emocionales y familiares.

Ese cambio de paradigma ya obliga a empresas y líderes a repensar la forma en la que se construyen los equipos, se mide el rendimiento y se retiene el talento.

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