Smartphones en Argentina: subas de hasta 50%, caída de ventas y auge del mercado ilegal
El aumento global de costos, impulsado por tensiones geopolíticas y la escasez de componentes, encareció los celulares en Argentina hasta un 50%. La suba impacta en el consumo y acelera el crecimiento del mercado informal, que ya representa uno de cada tres equipos vendidos.
El mercado de smartphones en Argentina atraviesa un escenario complejo: los precios aumentaron entre un 40% y un 50% en los últimos meses en mercados emergentes, en un contexto marcado por las tensiones en Medio Oriente, la suba de costos logísticos y la escasez de componentes tecnológicos.
Actualmente, los celulares de gama media y de entrada se ubican en un rango que va desde los AR$180.000 hasta los AR$800.000, con menor presencia de promociones y beneficios que históricamente acompañaban los lanzamientos.
Impacto global y efecto local
El conflicto geopolítico y la creciente demanda de chips —impulsada en gran parte por el desarrollo de inteligencia artificial— generaron un encarecimiento de insumos clave como memorias RAM y procesadores.
Esto impactó directamente en los costos de fabricación, que subieron entre un 20% y un 30% en algunos segmentos, según consultoras del sector.
El fenómeno también se reflejó en la caída de envíos globales: durante el primer trimestre de 2026 se distribuyeron 289 millones de unidades, un 4,1% menos interanual, cortando una racha de diez trimestres consecutivos de crecimiento.
En este escenario, marcas como Samsung y Apple lograron sostener su crecimiento en la gama alta, mientras que Xiaomi fue una de las más afectadas, con una fuerte caída en sus envíos.
Crece el mercado ilegal
El impacto en los precios también impulsó el avance del mercado informal. En Argentina, el 35% de los celulares vendidos proviene de canales ilegales, lo que equivale a más de 3,2 millones de equipos al año.
En términos económicos, el contrabando ya representa cerca del 45% del mercado medido en dólares. Solo en el primer trimestre de 2026 ingresaron alrededor de 50.000 dispositivos por semana por vías informales.
Gran parte de estos equipos llega desde Paraguay y Estados Unidos, mientras que el 60% de las ventas ilegales se concreta a través de redes sociales. La brecha de precios puede alcanzar entre un 30% y 40%, especialmente en modelos de alta gama.
Acceso cada vez más limitado
El encarecimiento de los dispositivos golpea especialmente a los segmentos de menores ingresos. En países como Argentina, donde el salario mínimo ronda los USD 233, el acceso a un smartphone nuevo comienza a convertirse en una barrera significativa.
Esto genera preocupación en el ecosistema digital, ya que el teléfono móvil es hoy una herramienta clave para el acceso a servicios financieros, educación y trabajo.
Financiamiento como alternativa
Frente a este escenario, el financiamiento aparece como una de las principales estrategias para sostener la demanda. La posibilidad de pagar en cuotas permite amortiguar el impacto del aumento de precios y mantener el acceso a la tecnología.
Especialistas del sector destacan que este tipo de soluciones será clave para evitar una mayor exclusión digital en la región, en un contexto donde los costos continúan en alza y el consumo se mantiene debilitado.
