Giro inesperado por Malvinas: un ministro de Israel pidió reconocerlas como territorio argentino ocupado
Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, reclamó que su país reconozca a las Islas Malvinas como “territorio argentino ocupado” y pidió aplicar sanciones contra el Reino Unido. La declaración se produce en medio de una renovada tensión internacional por la soberanía y la explotación petrolera en el Atlántico Sur.
La disputa por las Islas Malvinas sumó este lunes un inesperado pronunciamiento desde Israel. El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, pidió que su país reconozca al archipiélago como “territorio argentino ocupado” y reclamó la aplicación de sanciones contra el Reino Unido.
El planteo del funcionario israelí aparece en un momento en el que la cuestión Malvinas volvió a ganar protagonismo internacional. En los últimos días, las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible revisión de la posición de Washington reactivaron el debate, mientras Londres ratificó que su postura sobre las islas no cambiará.
La situación también coincide con los anuncios realizados por el Gobierno argentino. El presidente Javier Milei adelantó medidas contra las empresas que participen en la explotación de recursos naturales en Malvinas sin autorización de Argentina, con el proyecto petrolero Sea Lion como uno de los principales focos de la disputa.
Justamente, ese proyecto agrega un elemento particular al escenario internacional. La iniciativa de explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las islas involucra a la empresa israelí Navitas Petroleum, cuya participación fue cuestionada por el Gobierno argentino.
En ese contexto, el pedido de Ben Gvir genera una situación llamativa: mientras el ministro israelí reclama reconocer la soberanía argentina y sancionar al Reino Unido, una compañía israelí participa de uno de los proyectos petroleros que Buenos Aires cuestiona por operar sin autorización argentina.
La declaración vuelve a colocar a Malvinas en el centro de un escenario internacional cada vez más complejo, donde se cruzan la histórica disputa de soberanía, los intereses económicos vinculados a los recursos naturales y las posiciones políticas de distintos gobiernos.
