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Continúan las protestas en la isla chilena de Chiloé

Mercados sin pescado, tiendas sin productos básicos, pilas de neumáticos en las rutas y turistas atrapados. La isla chilena de Chiloé arde en protestas de furiosos pescadores que piden ayuda para sobrevivir a una devastadora marea roja.

Ante el rechazo de los trabajadores de varias propuestas económicas, el gobierno volvió este lunes a la propuesta inicial: otorgar un bono de inmediato de 300.000 pesos chilenos (unos 448 dólares) y otros tres de 150.000 pesos. El primero se hará efectivo pese a la negativa de los manifestantes a levantar los bloqueos.

El ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, que se encuentra en la región para seguir negociando, señaló que siguen abiertos al dialogo y pidió a los manifestantes “que sean razonables”.

Los pescadores, que consideraron la nueva propuesta un retroceso, reiteraron su intención de seguir defendiendo su petitorio de 28 puntos, entre los que destaca la exigencia de un pago de seis bonos por un total de 1,8 millones de pesos chilenos (unos 2.700 dólares).

“No sé cuál es el resultado de colocar plata en las libretas si nosotros no vamos a firmar nada mientras no tengamos los documentos en la mano”, señaló Julio Cárdenas, uno de los voceros de pescadores a periodistas en Ancud, una de las comunas de Chiloé, cuestionando la postura gubernamental.

Desde hace ocho días, piquetes de pescadores mantienen bloqueos en las carreteras y controlan el acceso y la salida de la isla para reclamar un plan de contingencia que les permita hacer frente a esta crisis medioambiental que amenaza con prolongarse durante meses.

Las clases se suspendieron este lunes en varias comunas de la isla y muchos turistas están atrapados sin poder salir de la isla. “Ingresamos el día 25 y nos encontramos después con este caos que es un reclamo justo que nosotros apoyamos, pero que lamentablemente, nos afecta de manera indirecta, quisiéramos que nos den una solución para poder pasar a Puerto Montt y seguir avanzando”, dijo la argentina Nora Vivente.

Desde hace meses, el mar chileno vive episodios alarmantes con la muerte de salmones, toneladas de sardinas y machas (un molusco muy apreciado en la gastronomía chilena) muertas en las playas, y el mayor varamiento de ballenas (más de 300 ejemplares) registrado en los últimos tiempos. Algunos científicos lo relacionan con el fenómeno de El Niño, pero los pescadores culpan de la virulencia de la marea roja al vertido al mar de toneladas de salmones contaminados a inicios de año por las toxinas de algas nocivas, lo que la industria salmonera niega.

El titular de Economía anunció el viernes que encomendará “a un grupo de científicos independientes que realicen estudios necesarios para evaluar esas hipótesis”.

Mientras tanto, la crisis se agudiza y las protestas se intensifican en Chiloé y a lo largo de Chile.

En Santiago, unas cien personas protestaban frente al palacio de La Moneda en solidaridad con los habitantes de la isla y el desastre medioambiental que enfrenta. “Enfrentamos el peor conflicto social y económico de nuestros tiempos por la contaminación del mar con marea roja y la mortandad de 30 millones de salmones, que afecta el sustento directo miles de familias”, asegura la Unión de Sindicatos del Sur en un comunicado.

Se desploma el consumo de pescado y marisco

La mayor parte de las comunas de la isla, donde viven unas 170.000 personas, están afectadas por el amarre de la pesca artesanal, pero los efectos se sienten ya en toda la isla y en el continente, donde se comercializan los productos extraídos del mar.

Las ventas de pescado y marisco procedente de esta costa han caído el 90%, denuncia el sindicato que alerta de que a ello se suman los cerca de “10.000 cesantes” de la industria del salmón. El sindicato denuncia que el compromiso alcanzado en septiembre pasado entre el gobierno y las empresas salmoneras para mitigar los efectos de la crisis del salmón, “no se ha implementado”.

El mercado turístico de Ancud estaba cerrado a falta de mercancía. “Están muy bajas las ventas, no hay nada para comprar, no hay nada para vender. Nos está afectando demasiado”, dice María Altamirano una vendedora del mercado de esta isla situada a unos 1000 kilómetros al sur de Santiago.

Para comprar combustible hay que desplazarse hasta el continente porque las gasolineras de la isla están cerradas a falta de suministro. Pero para poder viajar al continente en el ferry que une Chiloé con Puerto Montt, se necesitan permisos que los líderes de las protestas otorgan con cuenta gotas.

 

Fuente: Noticias Argentinas

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