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Nuevo capítulo en el caso de supuesto hijo de Evo Morales en Bolivia

La detención de los tres abogados y de un familiar de la exnovia del presidente Evo Morales, Gabriela Zapata, madre de un supuesto hijo de ambos, se convirtió en un nuevo capítulo de esta verdadera telenovela política que tiene en vilo a Bolivia.

El martes, la fiscalía pidió detener a los tres defensores de Zapata y a su tía espiritual, Pilar Guzmán, a quienes acusó de trata de personas, sustracción de menor y falsedad material, pues supuestamente hicieron pasar a un niño como hijo de Morales ante la justicia. El principal abogado de Zapata, Eduardo León, calificó su arresto de “acción política”, mientras aguarda comparecer ante un juez que podría aplicarle medidas cautelares.

Recientemente, la justicia boliviana dictaminó la “inexistencia física comprobada” del supuesto hijo del presidente. Pero Zapata volvió a la carga y reveló que tuvo dos embarazos producto de su relación con Morales, aunque el primero de ellos, en 2005, se interrumpió. “En 2006 vuelvo a quedar embarazada”, relató. Ese hijo supuestamente vive.

Tras conocerse el caso a inicios de febrero, se desencadenó una ofensiva mediática contra Morales, que le costó perder el referéndum en donde buscaba luz verde para postular a un cuarto mandato. La exnovia del presidente fue en los últimos años gerente de la firma china CAMC, que se adjudicó contratos con el Estado boliviano por unos 560 millones de dólares, lo que generó suspicacias. Zapata está detenida desde febrero acusada de enriquecimiento ilícito, en tanto el mandatario y la empresa china fueron exonerados de responsabilidad por el Congreso, de mayoría oficialista.

Luego de que el periodista Carlos Valverde, que develó el escándalo en febrero, se retractara y afirmara esta semana que “el niño ni siquiera habría nacido, que no habría existido nunca y que toda esta documentación sería fraguada”, el mandatario pidió “a la derecha que no mienta y que me dejen trabajar”. “El 5 de febrero dije mi verdad sobre el niño y el tráfico (de influencias). Ahora se impone la verdad. Que el pueblo juzgue…”, señaló Morales en su cuenta de Twitter.

 

Múltiples versiones

El gobierno ha admitido que Zapata despachaba y hacía negocios desde dependencias del Estado, en complicidad con otra funcionaria. El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, entregó la semana pasada a la fiscalía documentos en que acusa a Zapata de encabezar una “organización criminal” que operó desde 2009 en Argentina, Brasil, Paraguay y Panamá. “Estamos frente a una organización criminal que ha tenido la capacidad de articular personas, de utilizar entidades públicas, de planificar los delitos, de ejercitar chantaje, extorsión y de lograr beneficios económicos”, señaló entonces Quintana.

El ministro fue acusado en marzo por la propia Zapata de “manipulación (del caso), y de mentirle al presidente y a los bolivianos”. Reveló además un supuesto intercambio de mensajes por WhatsApp en los que trata al ministro, brazo derecho de Morales, de “mi Rey”. Quintana rechazó que exista algún tipo de relación cercana entre ambos.

En su batalla, Zapata ha dicho que al menos tres ministros de estado se han beneficiado con negocios turbios. “Queremos ver las pruebas, que demuestre las acusaciones que está haciendo porque ya está de buen tamaño que irresponsablemente hagan acusaciones falsas sin tener pruebas”, dijo el ministro de Obras Públicas, Milton Claros, uno de los aludidos.

 

Fuente: Noticias Argentinas

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