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La oposición prepara la validación de firmas en Venezuela

La oposición venezolana se prepara para hacer frente a la validación de 1,3 millones de firmas y avanzar hacia un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, mientras advierte del incremento de las protestas por la escasez de alimentos.

La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) llamó a sus seguidores a reunirse el domingo en Caracas para organizar los traslados de los centenares de miles de personas que deberán acudir entre el 20 y 24 de junio a 24 sedes regionales del Consejo Nacional Electoral (CNE) en cada estado del país para confirmar su respaldo a una solicitud de un referendo revocatorio.

Tras la validación de firmas con huella dactilar, el CNE se tomará 20 días hábiles para su revisión, hasta el 23 de julio, aunque la oposición alega que esta verificación con máquinas captahuellas se puede contabilizar de inmediato.

Por ello cuestiona que el poder electoral, al que acusa de servir al chavismo, coloque obstáculos para realizar un referendo que considera es la válvula de escape para la dura crisis socioeconómica que vive el país, con una altísima escasez de alimentos y medicinas e inflación de tres dígitos.

 

“Rebanadora” de firmas

El CNE anunció el viernes que había certificado cerca de 1,3 millones de las más de 1,8 millones que presentó la MUD para poner el marcha el mecanismo del revocatorio (cuando solo se necesitan unas 200.000), descalificando unas 600.000 rúbricas debido a que “no cumplieron con los criterios exigidos”, según palabras de la titular de la autoridad electoral, Tibisay Lucena.

La MUD consideró el sábado “ilegítimos” los motivos por los cuales el CNE “rebanó” las 600.000 firmas, citando errores ortográficos, encabezados incorrectos sobre el cargo a revocar, rúbricas que fueron recolectadas en municipios distintos al del elector o el diseño del software empleado, que rechaza el uso de caracteres especiales como la letra “ñ”.

Juan Carlos Caldera, miembro de la comisión técnica opositora ante el CNE, confirmó que se rechazaron firmas de notorias figuras de la oposición: Henrique Capriles, Leopoldo López, el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional Enrique Márquez, o la esposa de López, Lilian Tintori. “Somos 600.000 sin derecho a validar, pero sí a participar siendo promotores” del revocatorio, ironizó.

El proceso para convocar al revocatorio se vislumbra largo. Tras la validación de firmas con huella dactilar, la oposición debe recolectar unos cuatro millones de firmas para convocar el referendo. Para revocar a Maduro, la oposición necesita más de los 7,5 millones de votos con que fue elegido en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez, quien gobernaba desde 1999.

Si el referendo se realiza antes del 10 de enero de 2017, y Maduro pierde, se deben convocar elecciones presidenciales. Si tiene lugar después de esa fecha, el vicepresidente designado por Maduro asumirá el cargo hasta 2019.

El próximo martes, la MUD tendrá una reunión técnica con el CNE, en la que insistirá en su pedido de que se habiliten al menos 600 máquinas captahuellas en todo el país, y no las 300 que se tiene previsto, para facilitar el ejercicio de un derecho, afirmó Caldera.

De su lado, el alcalde capitalino Jorge Rodríguez, delegado por Maduro para supervisar el proceso que busca sacarlo del poder, dijo que el lunes denunciará que la oposición cometió un fraude con las rúbricas y pedirán la nulidad del proceso ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que la MUD considera aliado del gobierno.

El proceso para convocar al revocatorio se vislumbra largo. Asimismo, el CNE abrió la posibilidad de que los solicitantes anulen su firma del 13 a 17 de junio, ante las alegadas irregularidades

 

Hambre y protestas

Jesús “Chuo” Torrealba, vocero de la MUD, afirmó este sábado que la demora institucional en organizar el revocatorio “es una provocación, mientras se siguen exacerbando los disturbios por hambre”.

A los reclamos por la escasez de alimentos y medicinas que se han registrado en el interior del país y que se agudizaron desde abril, se suman saqueos y disturbios que ya ocurren en Caracas casi cotidianamente, ilustrando la elevada temperatura de una población donde 7 de cada 10 apoya la salida de Maduro del poder.

El sábado, en la icónico barrio popular caraqueño de Catia cientos de personas hicieron cola durante horas para poder comprar alimentos en un supermercado. Cuando se supo que se había acabado la mercancía, decenas de desesperados compradores se aglomeraron en la calle exigiendo que se reactivara la venta de alimentos, ante la custodia de la Policía Nacional y la militarizada Guardia Nacional.

Personas humildes gritaban “¡este gobierno va a caer!” mientras otros exigían el revocatorio contra Maduro o se quejaban porque los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) entregaban sólo unos pocos alimentos por familia, que deben durar 21 días.

Torrealba asegura que el chavismo ha ido “intensificando la posibilidad de un estallido social” al ir “extendiendo los lapsos (para realizar el revocatorio) de forma irresponsable” y al llevar a cabo programas de distribución de alimentos “discriminatorios”, como los CLAP.

Al anunciar el viernes la validación de las firmas, Tibisay Lucena advirtió que “cualquier agresión, alteración, o generación de violencia conllevará la suspensión inmediata del proceso hasta que se restablezca el orden”.

Según la ONG Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social, en los primeros cinco meses del año hubo 254 saqueos o intentos, y sólo en mayo 172 protestas en rechazo a la escasez de alimentos.

El gobierno de Maduro se defiende alegando que “Venezuela es víctima de una guerra económica todos los días, de un desabastecimiento inducido, un acaparamiento de los productos”, según el vicepresidente Aristóbulo Istúriz, al responsabilizar a empresarios de derecha de la crisis.

 

Fuente: Noticias Argentinas

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