Estudiantes chilenos protestaron por el proyecto de gratuidad universitaria

Un día después del envío al Congreso del anhelado proyecto de ley que establece la gratuidad a nivel universitario, miles de estudiantes protestaron en Santiago contra una iniciativa que estiman mantiene las bases del actual sistema educativo y cuyo contenido no dejó satisfecho a nadie.

Sin la autorización para marchar, los estudiantes decidieron protestar el martes en varios puntos de Santiago, concentrados en los alrededores del palacio presidencial de La Moneda, fuertemente resguardado por las fuerzas especiales de la policía chilena. En varios enfrentamientos, lograron detener por algunos minutos el tránsito en la céntrica avenida Alameda, restablecido al poco rato por la Policía con ayuda de carros hidrantes y gases lacrimógenos.

“¡Salimos a las calles nuevamente. ¡La educación chilena no se vende, se defiende!”, cantaron los grupos de estudiantes en el frente del palacio de gobierno, un día después de que la presidenta Michelle Bachelet enviara al Congreso el proyecto de ley que establece la gratuidad universal en la educación universitaria y cuyo contenido decepcionó tanto a estudiantes como rectores universitarios.

La ley enviada el lunes al congreso por Bachelet consagra la gratuidad universitaria para el 60% de los estudiantes más pobres al final de su mandato (2018), y desde ahí establece una serie de condicionantes económicos para llegar a la gratuidad universal, sin comprometer un plazo específico.

El proyecto mantiene la convivencia de universidades públicas con las privadas, al igual que el actual sistema de créditos y becas para el financiamiento del pago de las matrículas, lejos de la profunda reforma del sistema que se mantiene como herencia de la dictadura de Augusto de Pinochet (1973-1990) a la que aspiraban los estudiantes. La disconformidad se centra en que el proyecto no asegura los recursos para financiar la gratuidad total, pese a que durante el primer año de gobierno de Bachelet se realizó una reforma tributaria destinada a recaudar un poco más de 3% del Producto Bruto Interno (PBI) para destinarla íntegramente a la educación.

Según cálculos realizados el martes por el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, para establecer la gratuidad total y sobre un universo de un poco más de un millón de estudiantes, el PBI chileno debería aumentar cerca de 1,5% sobre lo previsto, equivalente a unos 4.000 millones de dólares. “Queda para la sociedad discutir si es que se necesita o no allegar más recursos para una gratuidad total”, dijo Valdés, cerrando las puertas a una nueva reforma impositiva, en medio de una desaceleración de la economía de Chile, que este año volvería a crecer en torno a 2%, arrastrada por la caída del precio internacional del cobre.

 

Fuente: Noticias Argentinas

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