La crisis con Turquía recalentó la campaña holandesa

La crisis con el gobierno turco escaló este fin de semana, cuando Ankara decidió enviar a dos de sus ministros a encabezar actos electorales a favor del Sí a la reforma constitucional que impulsa el mandatario Recep Tayyip Erdogan para imponer el sistema presidencialista, pese a que Holanda ya había advertido que -como Alemania antes- no iba a permitir que funcionarios extranjeros hicieran proselitismo en su territorio.

Como resultado, el gobierno del primer ministro Mark Rutte deportó a una ministra turca y le prohibió aterrizar al canciller de Erdogan. A partir de allí, Ankara declaró una guerra diplomática al denunciar que en Holanda existen “remanentes del nazismo”, lo que endureció aún más la posición del premier holandés, y manifestantes turcos chocaron con la policía en Amsterdam y Rotterdam anoche.

La crisis bilateral -que está al borde de convertirse en una crisis regional que incluye a gran parte de la Unión Europea- no tardó en entrar en el tramo final de la campaña, dominada por el crecimiento de la extrema derecha y por varias medidas gubernamentales anti inmigrantes.

La tensión con Ankara incluso llegó a dominar este lunes una parte importante del primero y único debate televisivo, a dos días de los comicios generales.

Wilders, el principal líder de la oposición, según los sondeos, y un dirigente que creció al calor del aumento del sentimiento social anti musulmán y anti inmigratorio de una Europa que se niega a recibir a miles de refugiados nuevos de Medio Oriente y África, exigió hoy durante el debate que el premier Rute expulse “inmediatamente” al embajador turco y a todo el personal de su embajada.

El dirigente xenófobo que sigue de cerca al premier en las encuestas con una intención de voto del 14,6%, a menos de dos puntos porcentuales del oficialismo, también llamó a “cerrar las fronteras” del país, al menos mientras no exista en Holanda una “Policía del Corán”, como bautizó a una de sus principales promesas de campaña. Wilders quiere crear una fuerza de seguridad para vigilar a los residentes musulmanes.

El líder de la extrema derecha holandesa, que hasta hace unas pocas semanas era el favorito en varias encuestas, no dudó en atacar una y otra vez a la importante comunidad turca que vive en el país durante el debate.

Sostuvo que el 60 % de los turcos en Holanda apoyan a Erdogan, lo que demuestra, en su opinión, que “no están integrados” a la sociedad.

Al llegar a la sede del canal de televisión para participar del debate en Rotterdam, Wilders se encontró con decenas de manifestantes que repudiaban su figura y levantaban banderas turcas.

“Esas personas que están ahí fuera con banderas turcas demuestran que tenemos un gran problema y están dejando claro que no son holandeses”, sentenció Wilders frente a las cámaras.

Rutte no sólo rechazó los llamados de su rival de extrema derecha a escalar la crisis diplomática con Turquía, sino que lo acusó de irresponsable.

“Aquí vemos la diferencia entre tuitear desde el cómodo sillón de tu casa y gobernar el país”, lanzó Rutte, irónico.

Rutte rechazó que el país se haya “islamizado”, como argumenta Wilders y destacó que actualmente tiene “una de las mejores economías” de la Unión Europea (UE), una consideración que vinculó a sus políticas de ajuste, impulsadas en los últimos cinco años en coincidencia con la doctrina de austeridad dictada por Bruselas y el principal motor del bloque, Alemania.

“Si alguien usa el islam para justificar un acto terrorista, tendrá a todo el Estado contra él, no se necesita una Policía del Corán”, sentenció el premier, quien aspira a ganar la primera minoría en el Parlamento el próximo miércoles para poder formar una coalición y ser reelecto al frente del gobierno.

Rutte dejó en claro que “nunca” formaría un gobierno de coalición con Wilders y advirtió que el líder de la extrema derecha holandesa no sólo representa un peligro para la comunidad turca y los inmigrantes y refugiados en el país, sino que además amenaza a la estabilidad de toda la nación con su propuesta de abandonar la UE.

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