Jujuy

Trabajan en la inclusión de recuperadores de residuos

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación, junto con el Gobierno de Jujuy, por medio del Ministerio de Ambiente provincial, implementa desde el año pasado el Plan de Inclusión Social (PISO) de recuperadores de los Basurales a Cielo Abierto (BCA) que durante años fueron ignorados y desatendidos por el estado.

Se trata de personas en condiciones de informalidad y vulnerabilidad social que se dedican desde hace más de 20 años a la recuperación de materiales en los BCA. Esos recursos que recuperan luego los utilizan para la venta, y como resultado de esa acción obtienen un beneficio económico para la subsistencia. Se trata incluso de personas que no perciben ningún otro ingreso ni beneficio social, ni tampoco tienen acceso a bienes y servicios básicos para el normal desarrollo de sus vidas.

Frente a ese diagnóstico, el equipo del PlSO -integrado por las trabajadoras sociales Sandra Velázquez y Cindy Abud- inició un recorrido junto con los miembros de la Dirección Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos de Nación, para evaluar las condiciones de vida de los recuperadores y las recuperadoras, fortalecer la autoestima de cada persona, recuperar el trabajo en equipo, y reflexionar sobre valores como el respeto, la organización, la integración. También se trabajó en la gestión de ayudas sociales y posibilidades de inserción de esta población en nuevos emprendimientos o desarrollos productivos.

Visitas y primeros acercamientos

El trabajo del equipo del PISO, con apoyo y acompañamiento del Ministerio de Ambiente de Nación y el homónimo Ministerio de Jujuy, además de la colaboración de organismos tales como el Ministerio de Desarrollo Humano de Jujuy y los referentes de los municipios involucrados, se inició con visitas a los basurales de El Pongo, Monterrico, Palpalá, y San Pedro.

En cada oportunidad el equipo del Plan de Inclusión pudo ir afianzando la confianza con los recuperadores y acceder a ellos para tener una visión más certera y acabada del contexto y de la situación que atraviesan desde hace décadas. En las visitas frecuentes se encontraron con la realidad de personas y familias que se dedican a la recuperación de materiales en los BAC, de día (“dieros”) o bien de noche (“nocheros”).

Muchas de esas personas incluso viven en los que llaman “ranchitos”, una suerte de casillas construidas con materiales encontrados en los basurales, donde descansan y duermen para luego al día siguiente levantarse a trabajar cuando los camiones del servicio de recolección municipal llegan con la basura que ellos luego aprovecharán para la venta: plástico, cartón, papel, metal, ropa, etc.

Si bien los recuperadores de cada basural, según los informes elaborados por el equipo del PISO, presentan características particulares, hay condiciones y situaciones que se repiten en el contexto y en el funcionamiento del trabajo que realizan. Por ejemplo: en la mayoría de los casos hay grupos que se dedican a la recuperación de material reutilizable para la venta, pero también hay grupos o familias que crían porcinos en criaderos cercanos a los basurales.

También hay casos de personas que manifiestan la voluntad de jubilarse para poder abandonar el lugar, o que continuarán ahí hasta tanto se concrete la remediación, y una vez ocurrido esto retornarían a sus domicilios de origen. En menor medida hay personas o grupos de trabajo que tienen la disposición de avanzar en procesos de organización cooperativa para aprovechar la recuperación de material como una salida laboral formal.

Talleres y oportunidades

Luego de realizado el diagnóstico, el equipo del PISO, junto con Nación y Provincia, desarrolló una serie de talleres para fortalecer el vínculo con los recuperadores y brindar precisiones respecto a algunas temáticas específicas.

Los encuentros se llevaron a cabo en Palpalá y Perico, y tuvieron como objetivo despejar dudas de los recolectores y recuperadores informales respecto al Centro Ambiental Jujuy, y brindar información acerca de las alternativas para promover emprendimientos familiares. Los temas abordados fueron: Filosofía de vida, La comunicación, Organización Grupal, y una Jornada de avances en la gestión integral e inclusiva de residuos sólidos urbanos.

Respecto a esta última, que tuvo una considerable convocatoria y de la que participaron diversos actores institucionales (de nación, provincia, y municipios) se pudo trabajar sobre el intercambio de experiencias y aportes de emprendedores que desarrollan productos a partir de la valorización de los residuos y el trabajo realizado por los municipios del área metropolitana.

Por otro lado, y de acuerdo a las necesidades identificadas por el equipo del PISO, a partir de encuestas realizadas a los recuperadores, se pudo articular con diferentes instituciones estatales para la gestión de diversos beneficios sociales, entre otros: ayudas materiales urgentes para familias en situación crítica con necesidad de mobiliario, chapas, cocinas, camas, colchones, mesas, sillas; gestión de emprendimientos familiares y asociativos a través del programa de desarrollo social de talleres familiares, para el desarrollo de productos textiles y gastronómicos, entre otros; pensiones por discapacidad; gestión de documentación; entrega de equipamiento, recursos y herramientas para desarrollar el trabajo de recuperación en mejores condiciones y con elementos de protección y seguridad y la colocación de un sistema para la provisión de agua en El Pongo.

El trabajo para la inclusión social de los recuperadores es parte de la política del Ministerio de Ambiente. “No podemos pensar los basurales sin los sujetos sociales que están asociados a ellos. Por estamos trabajando para ayudarles a mejorar su perspectiva de futuro, y para que aún si continuaran viviendo de los residuos, puedan hacerlo con condiciones dignas”, manifestaron desde el equipo de la cartera.

Además de esto, lógicamente se ejecutó el Proyecto Chanchillos para la construcción del Centro Ambiental Jujuy, ya concluido en una primera etapa. Actualmente se implementa la segunda etapa que incluye la construcción del relleno sanitario que dejará operativo el Centro Ambiental y un playón de compostaje que están en marcha; además de una planta de transferencia en San Pedro y el saneamiento de los basurales de Palpalá y El Pongo.

 

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