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Arranca la campaña de cara a las generales de octubre

No pasó un mes todavía desde las PASO y la Argentina no es la misma. No lo es ni desde lo económico, ni desde lo político ni desde lo social, Aquí un breve repaso por uno de los meses más intensos de las últimas décadas.
Este sábado comienza oficialmente la campaña de cara a las elecciones generales del próximo 27 de octubre en las que se definirán, entre otras cosas, la nueva composición del Congreso con la que gobernará el próximo gobierno y quién gobernará la provincia de Buenos Aires (no hay balotaje en el principal bastión electoral de la Argentina). También podría definirse en primera vuelta, a la luz del aplastante triunfo de Alberto Fernández en las PASO, la disputa por la presidencia de la Nación.

Mauricio Macri, Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Nicolás del Caño, José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión buscarán la presidencia. Sin embargo la campaña que encararán este sábado será muy distinta a la que desplegaron para las PASO. Es que el escenario económico, político y social cambió radicalmente tras la aplastante derrota del oficialismo.

Sólo el presidente Macri y sus funcionarios más cercanos creen todavía que la reelección es posible y la sensación generalizada es la de “cosa juzgada”.

Y ante este escenario el foco de atención por la disputa electoral comenzó a centrarse en otros distritos en los que la definición se anticipa más reñida como la ciudad de Buenos Aires y Mendoza.

En provincia de Buenos Aires los más de 17 puntos de ventaja que le sacó Axel Kicillof (Frente de Todos) a la actual gobernadora María Eugenia Vidal (Juntos por el Cambio) también parecen haber clausurado cualquier posibilidad de remontada de último momento del oficialismo.

Tanto es así que, tal como reveló días atrás el periodista Diego Genoud, en el denominado círculo rojo fantasean con un renunciamiento histórico de Macri en favor del candidato de Consenso Federal 2030, Lavagna.

Es que esa elección que Macri se afana tanto por decir que “no ocurrió”, en realidad sí lo hizo y todo cambió a partir de ahí.

El lunes post debacle electoral el gobierno de Macri fogoneó una fuerte disparada del dólar al no intervenir y dejarlo correr en un intento por disciplinar el voto. La estrategia de Macri quedó en evidencia en la conferencia de prensa cuando culpó a los votantes por la devaluación, por haber elegido mal.

Ese fue el inicio de dos semanas frenéticas en las que la devaluación del peso se profundizó al tiempo que la fuga de capitales alcanzaba niveles récords.

Macri tuvo que pedir perdón, negar todo lo que siempre aseguró y apelar a recetas kirchneristas para apagar el incendio que él mismo había provocado. El populismo económico que desplegó tras las PASO busca paliar los efectos negativos de la nueva disparada de la inflación que provocó la devaluación y mantener así las módica esperanza reeleccionista que persiste en la Casa Rosada. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central indica que el mercado elevó a 55% sus previsiones inflacionarias para este año.

Nicolás Dujovne salió eyectado del Ministerio de Hacienda, lo reemplazó Hernán Lacunza. El flamante ministro anunció el reperfilamiento de los vencimientos de deuda y dos calificadoras de riesgo aseguraron que la Argentina se encontraba en “default selectivo”. Sin posibilidad de frenar el drenaje de reservas el gobierno de Macri reinstauró un cepo cambiario.

A nivel social todo cambió también. La nueva disparada de la inflación anticipa un nuevo aumento de la pobreza y menos en el gobierno en todos los sectores políticos, sociales, sindicales y hasta en la Iglesia coinciden en la necesidad de declarar la emergencia alimentaria en la Argentina para paliar el hambre.

El gobierno se niega a hacerlo y la oposición intentará hacerlo por medio de una ley del Congreso. Mientras tanto una inesperada plaza del “sí se puede” devolvió una efímera esperanza a las huestes macristas que la realidad económica se encargó de disipar más temprano que tarde.

Así, la campaña comenzará este sábado con un presidente a la defensiva que tiene un solo y único objetivo de acá a octubre: contener al dólar. Y todavía quedan dos debates presidenciales por delante el 13 y 20 de octubre próximos.

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