Las mujeres pagan entre 15 y 30% más que los hombres por productos similares

La batalla por la igualdad de género se juega en varios frentes, y el económico es uno muy importante. Las mujeres tienen que abonar un sobreprecio en los productos que usan.

Algunos de los objetos destinados al público femeninos son más caros que la variante comercializada como masculina, incluso cuando se trata de productos prácticamente idénticos. Este hecho, tan ridículo como real, se conoce como impuesto rosa.

Para verlo basta con ir a la principal cadena de farmacias. Una máquina de afeitar de primera marca para piel sensible sale $103,20 en su versión verde y $119,35 si es rosa, aunque ambas tienen similar confección. En la góndola de los perfumes, un clásico de la infancia sale $225 para los Pibes y y $259 para las Mujercitas.

Un informe elaborado en 2015 por el Ayuntamiento de Nueva York reveló que, en promedio, las mujeres pagaban un 7% más por productos similares a los de los varones, cifra que crecía al 13% en los de cuidado personal. El 42% de los productos diseñados para mujeres eran más caros. Al respecto, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, planea en 2020 hacer una ley para reforzar la ya existente de 1998, que prohíbe la fijación de precios basada en el género.

En Europa la situación es similar. La consultora Idealo realizó un estudio en enero de 2019 y concluyó que los perfumes de mujer son más caros. En España, por ejemplo, su precio medio se sitúa en 0,66 euro por mililitro, mientras que el de la versión masculina es de tan sólo $0,57 euro por mililitro. La diferencia es de 15,8 por ciento.

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