El Gobierno acordó con el FMI no pagarle la deuda en los próximos cuatro años

El Gobierno cerró los principales puntos en la renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por el préstamo que sacó la administración de Mauricio Macri. Argentina no comenzará a pagar el crédito hasta 2024, no realizará reforma previsional ni laboral. A cambio, se comprometió a mantener el equilibrio fiscal, pero con condiciones mucho más beneficiosas para el país que las anteriores.

Luego de una semana de continuas reuniones con la delegación del Fondo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, consiguió acordar tres años de gracia antes de transferir la primera cuota, según pudo saber El Destape de fuentes con acceso directo a la negociación. El préstamo, que firmaron los funcionarios de Mauricio Macri con Christine Lagarde, establecía que el primer pago debía realizarse en 2021, pero se abonará recién desde 2024.

Con este avance, el equipo económico consiguió descomprimir una porción sustancial de los vencimientos próximos. La principal razón por la que la misión del organismo multilateral calificó de “no sustentable” al pasivo público externo fue, justamente, el altamente concentrado perfil de la deuda, que la gestión anterior no se molestó en atender al momento de emitir bonos.

El equipo de Guzmán cambió drásticamente las condiciones del acuerdo pautado con el macrismo, que establecía que Argentina iba conseguir un superávit del 3%. Para esto, el Fondo planeaba un salvaje ajuste del gasto público que hubiera tirado por tierra la posibilidad de crecimiento en la década siguiente, y que se hubiera profundizado con retrocesos en el régimen jubilatorio y los marcos laborales básicos.

Luis Cubeddu, a cargo de la delegación argentina en reemplazo de Roberto Cardarelli, y Julie Kozack, subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental, ampliaron su estadía cuatro días hasta el miércoles para definir estos cambios en el acuerdo, además de que no quitarán al país del programa de stand-by para llevarlo a uno de facilidades extendidas, el mismo que se usó en 1997 y que derivó en la mayor crisis financiera de la historia local.

De esta manera, Guzmán consiguió mantenerse afuera de la tutela neoliberal que el Fondo aplica en países con elevado nivel de endeudamiento y que luego profundizan aún más la recesión. Por lo tanto, el Gobierno no se verá presionado a llevar adelante un cambio en el sistema previsional que perjudique a los más vulnerables ni una reforma laboral, como Macri quería aplicar. Alberto Fernández tampoco estará forzado a privatizar compañías estatales.

Por su parte, el Gobierno se comprometió a mantener el equilibrio fiscal por lo que dure el contrato, en línea con el programa del mandamás del Palacio de Hacienda. El FMI aprobó una excepción: que el déficit fiscal primario alcance el 0,5%, siempre que esté basado en un aumento justificado del gasto social.

Del lado del régimen previsional, Guzmán prepara una fórmula que será muy similar a la de Cristina Kirchner, que en este período económico venidero no entregará seguramente mejoras considerables al poder adquisitivo de los jubilados, pero garantiza la sustentabilidad del régimen de reparto. El Gobierno evalúa, a la par, entregar bonos para compensar potenciales pérdidas de la capacidad de compra contra la inflación.

Tal como le transmitió el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, a los técnicos del organismo, las tarifas volverán a tocarse luego de los seis meses en que dura el período de emergencia, en el que se analizan los aumentos de Cambiemos, que llegaron al 3.500% para la luz. “No se trata de un congelamiento permanente ni de sostener este congelamiento parcial por mucho tiempo, sino de hacer una revisión que permita reducir donde sea posible los costos del sistema eléctrico y de gas, y poder generar tarifas razonables y accesibles sobre todo donde hay mayores necesidades”, dijo el funcionario en conferencia de prensa.

La pauta de incremento de las tarifas que el Gobierno planifica se encuentra en torno al 20%, pudo saber El Destape. Similar es la variación que prevén para el dólar a lo largo del año.

El miércoles, la misión del Fondo le dio la venia a Alberto, que durante la campaña planteó que no era posible pagar el gigantesco pasivo que generó Macri en menos de cuatro años. “El personal del FMI ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible”, lanzó la delegación en un comunicado al final de su visita. “Específicamente, nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencial satisfactorio no es económicamente ni políticamente factible”, precisó.

Las palabras de los técnicos fueron consideradas como “inéditas” por fuentes de la Casa Rosada consultadas por este medio. El propio Presidente congratuló a los economistas por Twitter: “Celebro que el FMI reconozca la posición argentina respecto de los procesos de endeudamiento. Si todas las partes demuestran voluntad de acordar, podremos volver a crecer, honraremos nuestros compromisos y volveremos a tener una Argentina de pie”.

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