Misterio en Rusia: tres médicos que combaten el covid-19 “cayeron” al vacío por la ventana

Alexánder Shulépov, un médico de ambulancia de la provincia de Vorónezh, llevaba meses, como miles de sus colegas en todo el mundo, luchando en primera línea contra la pandemia del coronavirus. El pasado sábado cayó por la ventana del hospital en el que trabaja. Podría tratarse de un caso aislado si no fuera porque es el tercer facultativo ruso que en las dos últimas semanas se lanza misteriosamente al vacío. Los tres casos se producen en un momento en el que la crisis sanitaria toma tintes de tragedia y cuando Rusia alcanza el pelotón de los países más afectados.

Cuando a finales de abril el presidente de Rusia, Vladímir Putin, prolongó dos semanas más el encierro de la población, las autoridades lanzaban también un mensaje de esperanza. El jefe del Kremlin encargó al Gobierno un plan para el desconfinamiento a partir del 12 de mayo.

Pero el monstruo que es esta epidemia ha crecido con el tiempo y ahora parece imparable. Rusia, con casi 1600.000 casos, es el quinto país del mundo según la lista que elabora la Universidad Johns Hopkins, por detrás de Estados Unidos, España, Italia, Reino Unido.

Alexánder Shulépov, de 37 años, no sólo es uno de los médicos que luchaban a brazo partido contra el virus. Es, además, uno de los médicos que han enfermado de Covid-19. Fue hospitalizado el 22 de abril.

Al mismo tiempo, él y un compañero grabaron un vídeo en el que denunciaban que, tras dar positivo, su jefe en el hospital de la pequeña ciudad de Nóvaya Usman, a 500 kilómetros al sur de Moscú, los obligó a seguir trabajando.

Tres días después apareció un nuevo vídeo en el que se retractaba de sus “emocionales” afirmaciones, mientras que su compañero era acusado por la policía de difundir falsas noticias sobre el coronavirus, lo que le podría acarrear hasta cinco años de cárcel según una reciente ley aprobada en la Duma.

Shulépov cayó desde un segundo piso, y la poca altura le evitó morir por el impacto. Actualmente se encuentra hospitalizado en estado grave.

Peor desenlace tuvieron los otros dos médicos que han caído por la ventana de un hospital.

El 24 de abril, Natalia Lébedeva, que era jefa del centro de ambulancias de la Ciudad de las Estrellas, cerca de Moscú, donde se encuentra el centro de entrenamiento de los astronautas rusos, murió al caer desde la ventana de su habitación en el hospital donde estaba ingresada por haber contraído la Covid-19. Varios de sus colegas dijeron al Moskovski Komsomólets que podría haberse suicidado porque la habían acusado de infectar a sus subordinados.

El 27 de abril la jefa médica del hospital de Veteranos de Guerra de Krasnoyarsk (Siberia), Yelena Nepomniáschaya, de 47 años, cayó del quinto piso de la institución. Falleció el 1 de mayo.

Según la cadena de televisión local TVK, la tragedia se produjo justo en el momento en el que mantenía una reunión con el jefe regional de Sanidad, Borís Némik. “Se discutía la transformación de una parte del hospital para recibir enfermos del coronavirus, y alojar allí hasta 80 pacientes”, explicó el canal. La jefa médica se oponía a la medida, debido a la extrema escasez de medios de protección y a la falta de capacitación del personal. Pero la decisión estaba tomada y era imposible cambiar el decreto que ordenaba estos cambios. “Es posible que esto la impulsase a dar ese paso”, sostiene una fuente del canal.

El coronavirus ha matado en Rusia a más de 70 médicos y personal sanitario, aseguró el epidemiólogo del Ministerio de Sanidad Nikolái Brikó.

Por otra parte, en Kaliningrado ha causado sensación la noticia de que unos cien médicos y 250 sanitarios se han negado a trabajar durante esta emergencia. Algunos de ellos, ha explicado el responsable de Sanidad de esa región, Alexánder Krávchenko, tienen más de 65 años, lo que les situaba doblemente en riesgo ante el mortal virus.

El portavoz de la Liga de Defensa de los Médicos, Semión Galperin, pidió no censurarlos y sugirió que el motivo de lo sucedido podría estar en la falta de condiciones de seguridad.

Aunque más de la mitad de los infectados y los fallecidos por la Covid-19 se encuentran en Moscú, la aceleración de la pandemia en Rusia ha creado otros epicentros más allá de la capital.

Varios de esos focos han aparecido en grandes centros de trabajo, como el yacimiento de gas y petróleo de Gazprom en Chayanda, uno de los más grandes del este de Siberia, donde se han registrado 39 casos entre sus 3.000 trabajadores; o como el centro de construcción de plantas de gas licuado de Novatek en Belokamenka, con 1.680 de los casi 2.100 infectados de la provincia de Múrmansk (norte de Rusia).

A pesar del crecimiento de casos, los decesos se mantienen bajos en Rusia, en torno a 5,5 por millón de habitantes, cuando en otros países europeos se supera los diez. Según Yelena Malínnikova, especialista en enfermedades infecciosas, estas cifras se explican por un diagnóstico a tiempo y un rápido tratamiento.

Pero Rusia está lejos del pico de la pandemia, ha asegurado el jefe de neumología del Ministerio de Sanidad, Serguéi Avdéiev. Eso invita a descartar una desescalada próxima, siguiendo los pasos de otros países.

Anna Popova, jefa de la agencia de salud pública Rospotrebnadzor, ha señalado que sólo se sabrá si se pueden relajar las restricciones después de 12 de mayo, tras estudiar el mapa epidemiológico y los avances o retrocesos de las últimas semanas. El Kremlin ha anunciado para este miércoles un nuevo mensaje de Putin al país, y dadas las cifras no extrañaría que se decidiese por una o dos semanas más antes de anunciar medidas de apertura.

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