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El plan del Gobierno para comprar otras vacunas contra el covid-19 y aplicarlas a más de la mitad de la población argentina

Aunque no superó la denominada fase III de investigación, el Gobierno ratificó la llegada en diciembre de la vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik-V, pero esta adquisición forma parte de un proceso que incluye la compra de por lo menos otras cuatro vacunas más, que se encuentran en una etapa similar de desarrollo.

De acuerdo a lo que informaron fuentes del Gobierno, todavía no se firmó contrato con ninguno de los laboratorios con los que se viene conversando y tanto Sputnik, como AstraZéneca, Pfitzer, Sinopharm y Janssen (los otros proveedores previstos) están a la espera de la reglamentación de la ley que declaró de interés público la investigación, desarrollo, fabricación y adquisición de la vacuna contra el COVID-19, que tuvo sanción en el Senado la semana pasada, para sellar el acuerdo. Es más, la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia y el Ministerio de Salud trabajan contra reloj para publicar esta misma semana la reglamentación de la ley, que tuvo 56 votos a favor y 12 en contra.

Algunos aspectos siguen despertando controversias, como facilidades excepcionales para los laboratorios. Sin embargo, en el Gobierno aseguran que si la vacuna está autorizada por el ANMAT y produjo algún efecto secundario adverso, el ciudadano involucrado podrá demandar al laboratorio en los tribunales locales, sin necesidad de hacerlo en el país de la compañía de origen.

Además de cierta ansiedad política del Gobierno frente a una coyuntura compleja, lo que aceleró el anuncio de la Sputnik es que estará lista antes que las demás. La Federación Rusa aprobó el 20 de agosto pasado una legislación especial para la pandemia con la que aceleró procedimientos y reglamentaciones y permitió que la vacuna empiece a colocarse en la población.

Reglamentada la ley, firmado el contrato, iniciados los procesos de aprobación en la agencia regulatoria de nuestro país, el ANMAT, a fines de diciembre podrían estar en la Argentina 12.500.000 dosis de vacunas, lo que hace suponer que entre mediados y fines de enero pueda iniciarse el proceso de vacunación. Queda flotando la pregunta de si Argentina procederá a la autorización para que sea inoculada a la población antes de que otras organizaciones de prestigio dictaminen favorablemente, como es el caso de la FDA.

También en diciembre podría llegar un lote de otra vacuna, Pfizer, que está realizando un amplio trabajo de fase III en la Argentina, pero es solo de 1 millón de dosis. Luego, entre enero y febrero, llegarían otros 5 millones de dosis más. Finalmente, para mediados de marzo, empezarán a llegar las dosis de la vacuna de AstraZeneca que, en total, serán de 22.400.000 millones, consigna Infobae.

Por lo que trascendió, hacia mediados de abril ya estarían vacunadas dos tercios de la población argentina, sin incluir a los menores de 18 años, para quienes todavía no hay ensayos en ninguna parte del mundo. Como se sabe, las primeras dosis serán destinadas a personal de salud, de seguridad y mayores de 65 años o con personas con riesgo sanitario.

“Desde el principio, nosotros fuimos a buscar en cualquier lugar del mundo que hubiera una investigación para tener la vacuna en el mismo momento en que la tendrán en los países más ricos, un asunto mucho más preocupante ahora, que la Unión Europea está pasando por una segunda ola”, dijeron desde el Ministerio de Salud.

En diálogo anoche con Luis Novaresio, Ginés González García fue todavía más allá. “Ni Donald Trump pudo lograr empezar a vacunar en los Estados Unidos el 1º de noviembre, como había anunciado. Los procesos de testeo y seguridad son complejos y las agencias regulatorias no los van a acelerar más allá de los estándares científicos que se recomienden”, explicó.

Los procedimientos para el uso seguro de vacunas usualmente llevan años pero, dadas las características de la pandemia, las organizaciones públicas y privadas están haciendo esfuerzos especiales para acelerar los tiempos.

Lo que sí podría suceder es que se conozcan resultados parciales de la Fase III de las distintas vacunas, es decir, que si un estudio prevé la investigación en 50 mil personas, se abra el estudio con 10 mil personas, y se tome la decisión de inocularla a la población con ese tramo.

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