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La Cámara de Representantes aprobó el juicio político a Donald Trump por la toma al Capitolio

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la apertura de un segundo juicio político a Donald Trump, una semana después de que cientos de sus partidarios atacaran el edificio del Congreso. Como estaba previsto, la iniciativa recibió el respaldo de la mayoría demócrata en el recinto, con 232 votos a favor y 197 en contra.

El debate comenzó poco después de las 11, hora argentina, y la oposición acusó a Trump de haber “incitado a la insurrección”, al instar a sus seguidores durante un acto el 6 de enero a irrumpir en el Congreso para oponerse a la certificación de la victoria electoral del demócrata Joe Biden.

Los incidentes dejaron cinco muertos en Washington, entre ellos un policía y una partidaria de Trump que fue baleada por un agente dentro del edificio del Legislativo. “El presidente Trump puso bajo grave peligro a Estados Unidos y a sus instituciones de gobierno”, señaló el acta de acusación.

Durante el debate, la presidenta de la Cámara norteamericana, Nancy Pelosi, defendió el juicio político contra Trump: “Es un peligro evidente e inmediato, debe ser procesado, condenado y destituido”. Según dijo, los que atacaron el Capitolio “no eran patriotas, sino “terroristas nacionales” que fueron incitados por las palabras del presidente.

En tanto, el presidente del Comité de Reglas de la Cámara de Representantes, el demócrata Jim McGovern recalcó que “nunca tendremos unidad sin verdad y también sin responsabilidad” y afirmó que que los republicanos que votan por el juicio político están “mostrando coraje”.

“Esta semana en el Congreso vimos lo mejor y lo peor de nosotros. Algunos de mis colegas han demostrado que defenderán a este presidente sin importar lo que haga… Pero algunos se están poniendo de pie y están haciendo lo correcto bajo una tremenda presión. Estoy orgulloso de eso. Los honro por su valentía “, dijo.

“Esta resolución de juicio político describe la verdad de lo que hizo Trump. Es hora de que este Congreso ahora lo responsabilice por sus palabras y por su impacto devastador”, concluyó McGovern.

La republicana Debbie Lesko preguntó por su parte “¿cuál es el punto?” de destituir a Trump cuando le quedan apenas siete días en el cargo. “Es imposible que el Senado lo destituya antes de que su mandato expire”, aseveró.

El presidente número 45 se convirtió en el primero en la historia del país en ser sometido dos veces a un juicio político o “impeachment”. A diferencia de hace un año, Trump llegó debilitado, tras haber perdido las elecciones de noviembre y también la mayoría republicana en el Senado, que es la cámara que lleva adelante el juicio político.

Desde Alamo, en Texas, donde había viajado para celebrar la construcción del muro en la frontera de México, Trump aseguró que no será destituido antes del fin de su mandato, el 20 de enero.

“Ahora es el momento de que nuestra nación se recupere y es el momento de la paz y la calma”, dijo el republicano, que antes de salir de Washington había calificado de “totalmente ridículo” el juicio político y asegurado que generaba “una ira inmensa” en todo Estados Unidos.

Más tarde, su vicepresidente, Mike Pence, descartó definitivamente la otra amenaza que pesaba sobre el final del mandato de Trump, al negarse a invocar la 25ª Enmienda de la Constitución, que le habría permitido destituir al mandatario saliente declarándolo no apto para ejercer su cargo.

Pese a ese rechazo, la Cámara de Representantes aprobó una resolución simbólica para pedirle que invocara esa enmienda.

Previo a la votación, cinco de ellos se expresaron a favor del “impeachment”, entre ellos Liz Cheney, una de las líderes de la minoría republicana de la Cámara de Representantes e hija del exvicepresidente Dick Cheney.

“Nunca hubo una traición más grande por parte de un presidente de Estados Unidos a su cargo y su juramento a la Constitución”, dijo Cheney en un comunicado. “Esta insurrección causó heridos, muerte y destrucción en el espacio más sagrado de nuestra república”, dijo sobre la toma de la sede del Congreso.

Según el New York Times y CNN, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, aliado clave de Trump los últimos cuatro años, ve con buenos ojos un “impeachment” porque podría librar al partido de Trump, a quien culpó por dos derrotas en la segunda vuelta de elecciones senatoriales hace una semana en Georgia, que le costaron la mayoría en la Cámara Alta.

De todos modos, se presenta como bastante improbable que los demócratas reúnan las dos terceras partes de las bancas, los votos necesarios para destituir al mandatario en el Senado.

Los principales generales de Estados Unidos condenaron el ataque al Capitolio en un mensaje a las tropas. “La revuelta violenta (…) fue un asalto directo al Congreso de Estados Unidos, al edificio del Capitolio y a nuestro proceso constitucional”, según un memorando firmado por los ocho miembros del Estado Mayor Conjunto, encabezados por su jefe, el general Mark Milley.

“Los derechos a la libertad de expresión y reunión no le dan a nadie el derecho a recurrir a la violencia, la sedición y la insurrección”, dijeron.

El Pentágono desplegará hasta 15.000 efectivos de la Guardia Nacional para la investidura de Biden el 20 de enero, en medio de temores de nuevas manifestaciones de violencia. El FBI alertó este lunes al resto de autoridades y agencias federales de la posibilidad de “protestas armadas” en las diferentes capitales estatales durante los días previos al traspaso de mando.

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