El Niño del Chañi volvió a Jujuy después de 119 años: restituyen los restos de un ancestro indígena a su territorio sagrado
Tras más de un siglo en un museo de Buenos Aires, los restos del Niño del Chañi y su ajuar ceremonial regresaron a Jujuy. La restitución marca un hecho histórico para las comunidades originarias y un precedente en materia de reparación cultural y derechos indígenas.
Después de 119 años lejos de su tierra, los restos del Niño del Chañi emprendieron el camino de regreso a Jujuy. La restitución se concretó tras un proceso impulsado por comunidades indígenas de la Puna y representa un hecho histórico vinculado al reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios y la recuperación de su patrimonio ancestral.
El joven, hallado en 1905 en el Nevado de Chañi a casi 5.900 metros de altura, permaneció durante más de un siglo bajo custodia del Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Junto a él también regresó el ajuar ceremonial que lo acompañaba.
Una restitución impulsada por las comunidades de la Puna
La iniciativa fue promovida por la Comunidad Aborigen El Angosto y la Organización Comunitaria Aborigen Sol de Mayo de El Moreno, en el departamento Tumbaya.
El pedido formal comenzó en 2023 y atravesó un largo proceso administrativo que involucró a la Universidad de Buenos Aires, organismos estatales y autoridades provinciales.
Finalmente, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA aprobó la restitución, que se concretó esta semana con una ceremonia en Buenos Aires y otra en territorio jujeño.
El significado espiritual del regreso
Para las comunidades andinas, el Nevado de Chañi es un apu, una montaña sagrada vinculada a la protección, el agua, la memoria y la espiritualidad.

Por esa razón, la restitución no es interpretada únicamente como la devolución de restos arqueológicos, sino como el regreso de un ancestro a su territorio espiritual.
Durante la ceremonia realizada en el museo, integrantes de las comunidades participaron de rituales tradicionales, compartieron hojas de coca y expresaron la importancia de recuperar una parte fundamental de su historia.
Un cambio de paradigma en los museos
La directora del Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti, Andrea Pegoraro, explicó que la permanencia de restos humanos en instituciones científicas responde a prácticas comunes de comienzos del siglo XX, cuando predominaban teorías antropológicas hoy cuestionadas.
Según señaló, los criterios actuales priorizan el respeto por las comunidades originarias y sus cosmovisiones.
“Los museos han cambiado su mirada. La ciencia no puede pasar por encima de las creencias y los derechos de los pueblos que habitan estos territorios desde mucho antes de la conformación del Estado moderno”, sostuvo.
Un precedente para futuras restituciones
La devolución del Niño del Chañi se convierte en uno de los casos más relevantes de restitución de restos humanos indígenas en Argentina y podría servir como antecedente para otros reclamos similares.
Además de su valor simbólico, la medida representa un avance en materia de reparación histórica y reconocimiento de los derechos culturales de los pueblos originarios.
¿Qué ocurrirá ahora?
Tras su llegada a Jujuy, los restos permanecerán en un espacio especialmente acondicionado mientras las comunidades definen el lugar definitivo donde descansará el ancestro.
La decisión será tomada de manera colectiva por los representantes indígenas, respetando las tradiciones y criterios espirituales de las comunidades vinculadas al Nevado de Chañi.



