Periodontitis: la enfermedad silenciosa que provoca sangrado de encías y puede terminar con la pérdida de dientes
Especialistas advierten que millones de personas conviven con esta patología sin saberlo. Detectarla a tiempo y mantener una correcta higiene bucal resulta clave para evitar daños irreversibles.
La periodontitis es una de las enfermedades bucales más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más subestimadas. Se trata de una infección crónica que afecta los tejidos que sostienen los dientes y que, si no recibe tratamiento oportuno, puede provocar movilidad dental, pérdida de piezas y complicaciones que incluso trascienden la salud bucal.
Los odontólogos advierten que el principal problema es que muchas personas consideran normal el sangrado de las encías al cepillarse, cuando en realidad constituye uno de los primeros signos de alarma de una enfermedad periodontal.
Qué es la periodontitis
La periodontitis es una evolución de la gingivitis, una inflamación inicial de las encías causada por la acumulación de placa bacteriana.
Cuando esa inflamación no es tratada, las bacterias avanzan hacia los tejidos más profundos y comienzan a destruir el hueso y los ligamentos que sostienen los dientes.
Con el paso del tiempo, esta pérdida de soporte puede generar movilidad dental y, finalmente, la caída de las piezas afectadas.
Los síntomas que no deben ignorarse
Entre los principales signos de la enfermedad se encuentran:
- Sangrado de encías durante el cepillado o el uso del hilo dental.
- Inflamación y enrojecimiento de las encías.
- Mal aliento persistente.
- Retracción de las encías, haciendo que los dientes parezcan más largos.
- Sensibilidad al frío o al calor.
- Movilidad de los dientes.
- Aparición de espacios entre las piezas dentales.
Los especialistas insisten en que el sangrado nunca debe considerarse normal y recomiendan consultar al odontólogo apenas aparezcan estos síntomas.
Factores que aumentan el riesgo
Diversas condiciones favorecen el desarrollo de la periodontitis:
- Higiene bucal deficiente.
- Consumo de tabaco.
- Diabetes mal controlada.
- Predisposición genética.
- Cambios hormonales.
- Estrés crónico.
- Enfermedades que afectan el sistema inmunológico.
Además, el envejecimiento incrementa el riesgo, aunque la enfermedad puede aparecer en adultos jóvenes cuando existen factores predisponentes.
Puede afectar mucho más que la boca
Numerosas investigaciones han encontrado una asociación entre la enfermedad periodontal y distintos problemas de salud general.
La inflamación crónica provocada por la periodontitis se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, complicaciones en pacientes con diabetes, algunos trastornos respiratorios y resultados adversos durante el embarazo.
Aunque estas asociaciones continúan siendo objeto de estudio, los especialistas coinciden en que mantener una buena salud bucal contribuye al bienestar general del organismo.
Cómo prevenirla
La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva.
Los odontólogos recomiendan:
- Cepillarse correctamente al menos dos veces por día.
- Utilizar hilo dental diariamente.
- Complementar la higiene con enjuague bucal cuando sea indicado por el profesional.
- Realizar controles odontológicos periódicos.
- Efectuar limpiezas profesionales para eliminar sarro.
- Evitar el consumo de tabaco.
- Mantener controladas enfermedades como la diabetes.
El tratamiento depende del grado de avance
Cuando la enfermedad se detecta en etapas iniciales, suele controlarse mediante una limpieza profesional profunda y una mejora de los hábitos de higiene.
En los casos más avanzados pueden requerirse raspados radiculares, tratamientos periodontales específicos, antibióticos e incluso intervenciones quirúrgicas para intentar preservar las piezas dentarias.
Los especialistas remarcan que el diagnóstico precoz permite detener el avance de la enfermedad y conservar la mayor cantidad posible de tejido de sostén.
Un problema frecuente pero prevenible
La periodontitis continúa siendo una de las principales causas de pérdida de dientes en adultos, pese a que puede prevenirse con hábitos sencillos y controles odontológicos regulares.
Por eso, ante cualquier episodio de sangrado de encías, inflamación persistente o movilidad dental, la recomendación es acudir al odontólogo y evitar que una afección tratable evolucione hacia daños irreversibles.



