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El juicio político a Dilma Rousseff ingresó al Senado de Brasil

El pedido de “impeachment” (juicio político) contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, fue leído este martes en el Senado, punto de partida de las deliberaciones que podrían terminar con su mandato a mediados de mayo.

Por la noche, los senadores definieron un posible cronograma de trabajo que desembocará en una votación inicial en el plenario en torno a mediados del mes próximo, cuando se definiría si Rousseff es formalmente acusada y sometida a un juicio de destitución o el caso queda enterrado definitivamente.

Con la dinámica en su contra, si el Senado ratifica la derrota que sufrió el oficialismo el domingo en la Cámara de Diputados al aprobar el pedido de “impeachment” por 25 votos más que los que necesitaba (367 a 137), Rousseff perderá la presidencia transitoriamente por hasta 180 días a la espera de una sentencia definitiva. De corroborarse ese escenario, asumirá el vicepresidente Michel Temer, del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), a quien Rousseff acusa de ser uno de los capitanes de la “conspiración” que busca derrocarla a través de “un golpe de Estado”.

El viernes, los partidos designarán los senadores que integrarán una comisión de 21 miembros que analizará la acusación y entre lunes y miércoles de la semana próxima comenzarán los trabajos hasta la votación para admitir o no el pedido.

“Una aventura golpista”

Rousseff volvió a defenderse este martes durante un encuentro con la prensa extranjera, donde denunció que la oposición busca desestabilizarla desde que fue reelecta en 2014 y calificó de “gravísima aventura golpista” al gobierno que prepara Temer en caso de que sea destituida.

El mandato de esta economista de 68 años, heredera del proyecto izquierdista iniciado por Luiz Inacio Lula da Silva en 2003, está previsto hasta fines de 2018, pero quedó colgado de un delgado hilo tras la dramática derrota del domingo en la Cámara baja. Si Rousseff es apartada definitivamente del poder, Temer concluirá su mandato.

“Mi segundo mandato, del que van 15 meses, tiene el signo de la desestabilización política. Es gravísima la aventura golpista, porque llevó a una situación de rabia, de odio, de persecución”, señaló ante corresponsales extranjeros. La primera mujer en presidir Brasil denuncia que es víctima de un complot que no la dejó gobernar tras ganar por apenas 3,2% un segundo período y afirmó que los cargos de que manipuló las cuentas públicas son “un fraude político”.

“Esto no es un proceso de ‘impeachment’, sino un intento de elección indirecta por parte de un grupo que de otro modo no tendría las condiciones de hacerse elegir (…). Esto no traerá estabilidad política al país. ¿Por qué no trae estabilidad política al país? Porque rompe la base de la democracia”, afirmó Rousseff.

En su presentación repasó la saga política que la dejó contra las cuerdas, partiendo desde cuando la oposición pidió recontar los votos tras la elección, hasta la seguidilla de derrotas que sufrió su programa de gobierno en el Congreso el año pasado, iniciativas que, según dijo, buscaban sacar a Brasil de la recesión económica.

Subrayó que no existe ninguna investigación por corrupción en su contra, en momentos en que muchos políticos son salpicados por un escandaloso fraude en la estatal Petrobras.

La conspiración

En medio de la guerra por el poder, Temer dijo que aguardaba “silenciosa y respetuosamente” la decisión del Senado que podría dejar en sus manos la jefatura de Estado de una de las mayores economías del planeta.

Este abogado constitucionalista de 75 años, más afecto a moverse entre bastidores que en el centro de la escena, trabaja con sus asesores en el armado de su gabinete.

“Están vendiendo un terreno en la luna”, comentó Rousseff sobre esas articulaciones que tienen lugar en Sao Paulo.

La presidenta tampoco ahorró dardos para el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, del mismo partido que Temer, a quien responsabiliza de haber aceptado el pedido de “impeachment” por “explícita venganza” luego de que el Partido de los Trabajadores (PT) decidiera apoyar una investigación en su contra en la comisión de Ética.

Cunha se erigió en la punta de lanza de la oposición y el lunes llevó personalmente al Senado el expediente con la decisión de la cámara contra Rousseff. Durante el acto, pidió al Senado que avance con rapidez porque en estos momentos Brasil sólo tiene “medio gobierno”.

La presidenta volvió a mostrarse desafiante y dijo que resistirá hasta el final. “Luché contra la dictadura y ahora lucho en democracia”, declaró.

Ahora, el Senado toma la palabra, y según los sondeos de la prensa, la oposición ya tiene los votos para rediseñar el mapa político de Brasil.

 

Fuente: Noticias Argentinas

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