Los secretos del plan Argentina contra el hambre: cuándo se implementará, quiénes la recibirán y qué monto tendrá

Daniel Arroyo, diputado y exviceministro de Desarrollo Social en la primera etapa kirchnerista explicó los avances parciales y desafíos de “la primera política de Estado del siglo XXI” en una entrevista para Tiempo Argentino.

Arroyo habló sobre los indicadores oficiales que confirman un agravamiento de la situación social durante el gobierno de Cambiemos: “El gobierno de Macri termina con más pobreza, desocupación y desigualdad. No hay una crisis acotada a una zona del país, a un sector o una industria; hay una catástrofe social. Se quebró toda la estructura social: los más pobres tienen problemas de hambre; los que hacen changas están trabados porque no hay movimiento económico; hay 300 mil personas que se quedaron sin trabajo formal; al que tiene trabajo las paritarias le quedaron por debajo de la inflación”.

Explica que los indicadores son varios: “Uno es el aumento permanente durante cuatro años del precio de los alimentos. Eso agravó los problemas del hambre y la malnutrición. El segundo problema crucial es el endeudamiento de las familias que hoy no están en cero, están en menos diez. En los estratos más pobres bajó el consumo de leche: la gente se endeudó y dejó de comprar alimentos; algo que es vergonzoso. Además, estamos yendo a una generación de chicos petisos y obesos porque están basando su dieta en fideos, harinas y arroz. Vamos a terminar con un 40% de pobreza hacia fin de año y casi un 30% de desocupación entre los jóvenes en el Conurbano. Antes de las PASO la situación estaba complicada, pero con la última devaluación en apenas 60 días la gente en los comedores aumentó en un 20 por ciento”.

El agravamiento post PASO de la crisis económico-social enfocó las prioridades del FdT en la anticipada metamorfosis de alianza política en campaña a futuro equipo de gobierno. La atención a las demandas urgentes de los sectores vulnerables apareció como prioridad en ese proceso de gestación.

A principios de septiembre, Fernández regresó de una gira por España con la decisión de poner al flagelo del hambre como el principal desafío de la nueva etapa política que había comenzado a bosquejar el resultado de las Primarias. Su agenda en la península ibérica había incluido un encuentro con el escritor y periodista Martín Caparrós, que sirvió de inspiración final. “Estando en Madrid me pidió una audiencia y vino con un librito de él que se llama El hambre. Me hizo una pregunta y gracias a Dios que me la hizo: ¿por qué la Argentina, con todo el potencial de producción de alimentos que tiene, no se pone de pie para terminar con el hambre”, reconstruyó tiempo después.

El hoy presidente electo le encomendó a Arroyo pulir en formato de una política de Estado el paquete de iniciativas en las que venían trabajando desde que, a principios de 2018, el diputado por Red Argentina decidió tomar distancia del espacio liderado por Sergio Massa para acercarse al proyecto de unidad del peronismo que comenzaba a militar Fernández.

Politólogo, conocedor de la geografía bonaerense –también ocupó la cartera de Desarrollo Social durante la gestión de Daniel Scioli–, el legislador comenzó a potenciar los lineamientos que ya había sintetizado en la redacción de la plataforma del frente PJ-kirchnerista. El triunfo de octubre aceleró los tiempos: reuniones de trabajo con los diferentes sectores involucrados, articulación con los futuros equipos técnicos y armado del Consejo Consultivo que debutó el 15 de noviembre pasado. Y explicó cuáles serían las medidas y anuncios que se anunciarían el 10 y el 11 de diciembre: “En la primera etapa, del 10 de diciembre hasta fin de año, vamos a hacer un acompañamiento fuerte de asistencia alimentaria en merenderos y comedores. Los argentinos tuvieron un año muy negativo y malo en términos de ingresos; las familias llegan exhaustas y cansadas a fin de año.”

En cuanto a la tarjeta alimentaria confirmó que “comienza a funcionar en febrero. Hoy, en la Argentina hay ocho millones de personas que reciben asistencia alimentaria de distinto tipo a través del Estado, organizaciones sociales o iglesias. El 20% son madres de chicos menores de seis años. A partir de febrero ese sector contará con la tarjeta de alimentos que sólo permitirá comprar alimentos sin extraer dinero del cajero” con un monto que se anunciará a partir del 10 de diciembre. “La tarjeta organiza y complementa la compra de la canasta básica de alimentos. La tecnología nos juega a favor para el seguimiento y control nutricional. Cuando la familia usa la tarjeta, la compra se codifica: sabemos qué productos compra y los nutricionistas tienen la información para aconsejar de qué manera mejorar una dieta”, detalló al respecto.

Además, aseguró que las familias que tengan la tarjeta serán supervisadas por el Estado: “Tenemos en la cabeza el modelo Bolsa de Familia aplicado en Brasil. El Estado va a las casas, a los hogares, en términos de apoyo nutricional y de salud porque tenemos un problema de hambre y también de malnutrición”.

“El actual gobierno hizo una devolución universal en el medio de una devaluación del 30% y no sabemos en qué parte de la cadena o producto quedó. Nosotros pensamos en un proceso automático de devolución del IVA a las personas que tienen la tarjeta de alimentos, no es universal”, dijo Arroyo que agregó que el programa se financiará “con reasignaciones presupuestarias. Los planes del programa no tienen un costo fiscal adicional. Este año se destinaron al área 27 mil millones de pesos y el Presupuesto de 2020 está previsto en 40 mil millones en cumplimiento de la Ley de Emergencia Alimentaria”.

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